Terror, violencia, muerte: Charlie Hebdo

En la red, solidaridad, humor y libertad de expresión.

Recuerdo lo que pasó con El jueves, aquí en España. Recuerdo que algún colaborador se fue de la redacción entonces. Nada que ver con lo ocurrido en Francia, claro.

Hemos de repasar dónde estamos y en qué época vivimos. Qué dureza de reacción, cuántos muertos que no arreglan nada. Valiente papeleta les han dejado a los musulmanes que llevaban, llevan y llevarán una vida “normal” en Francia. Y qué excusa perfecta para los que buscar agrandar las diferencias por color, raza, religión, sexo…

Decido -intento- la senda que quiero seguir, y la religión, cada vez me interesa más como materia comparada, jerarquías a estudiar, estructuras mentales impresionantes, ídolos, sacrilegios, heterodoxia, personajes grandilocuentes, variedades, habladores de jesmar, literatura de tema religioso, pederastia encubierta, antropología, mitología, códigos…

Nada más, y nada menos.

No quiero un (a) guía personal que no sea una montaña de libros por leer, incluidos los religiosos, por supuesto. Aprender para poder defenderme.

Decidir. Sin agredir en nombre de nadie si no es el mío. Hace muchos años, di las gracias a dios por vivir en un lugar donde podía cagarme en su nombre (lo tengo escrito por ahí, creo, si no lo tiré). Si a alguien ofendo que sea a mí mismo, a mi nombre, a mi persona. Mis palabras ya dicen quién soy. No me lea nadie que se sienta agraviado.

Pero que tampoco me pegue siete tiros. Porque yo leo constantemente bazofia -se publica mucha-, oigo opiniones que merecen rajar la garganta de la que salen -tertulianos, colegas, banqueros, políticos…- y me estoy quietecito: si hago algo es discutir, hablar, comentar, exponer razonamientos, escuchar, debatir, volver a escuchar e irme sin darle la razón al otro, o habiendo aprendido algo más.

Porque en definitiva, no sé nada.

De racani.deviantart.com

Terror, violencia, muerte: Charlie Hebdo

Un film serbio: del horror a la pederastia.

Srdjan Spasojevic, Srpski film, (A serbian film, Una película serbia), 2010.

El rodaje de una snuff-movie, siempre ha llamado mi atención, ya que la crítica de las películas realizadas sobre este estilo, lleva implícita la marca del poder económico, ya que las cintas no están al alcance de todos los bolsillos. Pero esto puede llevarnos a una reflexión: se ha democratizado, con el uso de internet, el acceso a la información -todo tipo de búsquedas, como luego comentaré-.

Es una excusa, dirán algunos, para poder contemplar imágenes violentas, sangre y situaciones poco recomendables mentalmente. Y estoy de acuerdo.

Recuerdo, sin orden ni concierto, algunas películas como Holocausto caníbal, Tesis, Saló y otras tantas. Digamos que la primera impactó visualmente por algunas escenas y se salvaba la idea gracias a la ferocísima crítica al hombre blanco. La de Amenábar estaba bien desarrollada y mostraba que había mercado y la de Pasolini es una cuenta pendiente con la historia, con el horror, con la decadencia que vivimos.

Entre otras cosas, en internet, podemos encontrar historias macabras referentes a necrofilia, pederastia y esclavismo sexual: nada nuevo dirán los entendidos en sadismo, masoquismo o pornografía dura. Y estoy de acuerdo. Hoy, es un recuerdo del límite hasta donde el hombre es capaz de llegar: contemplamos lejos el abismo y nos acercamos lenta, parsimoniosamente, como aquel Sam Neill de ojos desencajados llegaba a la puerta abisal recreada por el escritor de historias de terror Sutter Cane (Jürgen Prochnow, en un papel alucinante y esquizoide) de donde iban a salir todas y cada una de las pesadillas que pintara Bekzinski, que escribiera Lovecraft, que soñara cualquier persona una mala noche inolvidable.

Extraño, reflexiono a veces, que la gente quiera buscar, entrar, visitar la llamada deep web, esa siniestra hermana de la web que podemos contemplar el resto de los mortales. Algunos de los peores vídeos que he contemplado en mi vida están a disposición del que los busque en youtube; algunas descripciones de escenas violentas, sádicas y nada recomendables para el que todavía tenga fe en la raza humana, se encuentran en blogs dedicados al sado, a las imágenes gore… mediante palabras concretas en el buscador de google.

Creo que habría que revisar conceptos como crueldad, libertad y deseo.

Esta película de imágenes impactantes y relaciones laborales y familiares nada normales, me sirve de excusa intelectual para reflexionar sobre preocupantes gustos.

Las filias -al igual que las fobias- siguen siendo impulsos incontrolables por parte de quien las padece. Es decir, si a alguien le gusta tener sexo con animales -problemas mentales aparte, que pueden ser discutidos- o gusta de disfrutar tacones, lencería, brazos enyesados, muñones o maquillajes… quién es nadie para decir nada, si no hace daño al otro.

Lo que no entiendo, lo que no soy capaz de asumir, es la pederastia. No hablo de una relación de dos chicos, dos chicas, de 18 años y de 16, por ejemplo. No hablo de la mujer que se enamora de un chico joven, ni viceversa: intento dejar a un lado los tópicos “naturales”, esos que conforman la historia del machismo y feminismo: qué bien por el hombre, qué mal por la mujer… Intento descifrar el enigma que cada pareja homo, hetero, bi… propone. Pero pienso que si esa pareja, con respeto y códigos bilaterales de entendimiento, se acepta como es, yo qué pinto en todo eso. Hay cosas que no entiendo y otras que sí: nadie puede tener mi nivel de comprensión, por educación, formación, vivencias, lugar, familia… al igual que los demás, tienen otros parámetros de vida, por supuesto: no hay que buscar quién está equivocado, quién lleva una mejor vida, quién es sano o cuerdo… sino intentar entender que la diferencia es la característica principal en asuntos de amor, de sexo, de gustos, de colores, de arte… El límite está en la violación, el abuso, la imposición de la fuerza.

No entiendo la pederastia porque el juego no es justo, la seducción es inexistente o unilateral, el abuso es mayúsculo y las consecuencias devastadoras para la víctima (a estas alturas, quién duda de que algo en la cabeza del pederasta no conecta bien). No entiendo la pederastia porque se esconde tras amenazas, falacias, máscaras, nombres falsos, edades inventadas, fotos de expectativas mentirosas… y esto, por hablar de lo visto en noticias sobre redes, internet, archivos encontrados por la policía… sin nombrar las atrocidades cometidas con bebés, como algún caso de extremo terror que conocimos en España.

Hay algo en la red de mujeres pederastas pero la verdad es que siempre salen noticias donde son hombres los que abusan de menores. Creo que la ley marca los trece años del menor para ser abuso sexual, habla de personas privadas del sentido y por supuesto sobre las personas con minusvalías psíquicas.

Hace poco vi la obra terrible de Luis Urquiza: Obediencia perfecta.

Hace poco volvía a ver el documental de Jarecki, Capturing the Friedmans (2003).

Hace poco, pude contemplar Mea maxima culpa. Silencio en la casa de Dios (2013) de Alex Gibney.

Tres ejemplos donde la religión y la enseñanza están presentes. Tres ejemplos de lo que vivimos hoy día, sin buscar demasiado, sin perder el norte sobre lo que el hombre es capaz de hacer.

El turismo sexual, el esclavismo, la violencia de género, la explotación infantil. Hay donde elegir para seguir preocupado.

Creo que empecé hablando de la película de Spasojevic. Lo que no recuerdo es que la haya recomendado. Como película de ficción, tiene que ser vista con tranquilidad.

Pero cómo pedir tranquilidad a un público concienciado de que en cualquier momento la trama puede llevarnos a remover nuestras conciencias.

Cómo pedir a unos padres que no piensen en la pena de muerte.

Cómo entender que cambien de parroquia a un cura culpable de pederastia sin más consecuencias. Algunos sí han sido condenados.

Pedofilia en la iglesia

Un film serbio: del horror a la pederastia.