Aureliano Cañadas horada diamantina mente

 Aureliano Cañadas, Diamantinamente, Fundac. Mª del Villar Berruezo, 2012.

Del blog Poeta de Cabra, el cartel de presentación de este bellísimo poemario de Aureliano Cañadas.
Del blog Poeta de Cabra, el cartel de presentación de este bellísimo poemario de Aureliano Cañadas.

Si en Doble vida, Aureliano Cañadas mostraba su pasión en versos memorables que nos trasladaban a historias de tiempos y memorias, al intento de ser otro –como ya advirtiera Rimbaud- y en Contra Domene el símbolo preferido para hablar de todo y de nada era el inexorable paso del tiempo, en Diamantinamente el autor vuelca su plena mirada, inteligente y sagaz, a la historia sagrada que nos contaron para así, desmontar posibles mitos que aún quedan por los andamiajes de nuestro intelecto.

Así cuando hace un par de lustros, año arriba, año abajo, nos hablaba Cañadas en el primer libro citado, del dolor humano (Hoy me desangro solo./ Qué no daría/ por aquellos rubíes.) y su imagen en la miseria cotidiana (Háblame del dolor, sus veladuras), ya prefiguraba algo de lo que en Contra Domene podemos encontrar el paso del tiempo y la figura del ángel en este libro que vamos a comentar: de Doble vida: Cuando pasen los años,/ te contaré una historia de reptiles/ del fondo donde apenas/ llega la luz. E, impresionantemente, la figura enorme del posterior ángel: del mismo libro es un poema titulado El ángel negro que sumado al tiempo de Domene, nos daría una ecuación “diamantina”: no es de extrañar que el proceso de la escritura poética vaya acompañado de estas sorpresas, y de hecho, es aún más sabroso el proceso como lector cuando acompañamos el dibujo que las manos del artista quisieron realizar con nuestros ojos que son como el símbolo de interpretación, de desvelamiento.

1-Qué es Diamantinamente

1.1 Una poética: obviamente.

1.2 Una poética salvaje, una manera de decir al mundo que se existe, al mundo literario, me refiero.

1.3 Una poética salvajemente anticlerical. A mi modo de ver, recordar cómo fue Dios, cómo nos dijeron que luego cambió (¿?) y cómo se ha “modernizado” es fundamental para no volver a caer en los errores del pasado: recordar es no abandonarse a la suerte que imponen otros.

2-Para qué Diamantinamente

2.1 Para hacer disfrutar al lector, por la maestría de óptica que Cañadas guarda en sus cómodas personales: cuando quiere abrirlas, perfuma el ambiente de matices derivados de la belleza, sutiles fragancias verbales, adjetivales, y cómo negarlo, adverbiales.

2.2 Para revisar la historia bíblica desde una figura muy querida por el autor: el ángel, como figura activa, rebelde, al margen de la ley, que es como a veces, se siente el yo poético, bien por cuestiones civiles, bien por tormentos amorosos.

2.3 Para exhibir un poderío retórico bastante elaborado, que deje al lector con la sensación de que es algo fácil escribir un libro así, cuando la realidad es bien distinta: Aureliano Cañadas ha llegado a este libro con un vasto bagaje literario detrás de sí.

3-De dónde Diamantinamente

3.1 De todos sitios: de la Biblia, claro; de Pessoa, de Cernuda, de Machado, de los Apócrifos y de Shakespeare, de Lorca y de Miguel Hernández, de Blas de Otero, de José Hierro. De César Vallejo. De San Juan. De magníficas lecturas. De una interpretación sugestiva de las mismas.

3.2 Del deseo de trasladar al mismo árbol del ahorcado a Luzbel y al poeta: la palabra –divina o humana- es lo que nos diferencia de los animales, expresarla con grácil elegancia, ritmo elevado y cadencia adecuada es lo que diferencia al poeta del resto de mediocres que se suben al carro con endecasílabos y heptasílabos que siempre llevan el acento en 6ª.

3.3 De nombres propios de nuestra cultura más asumida: Eva, Noé, Job, Isaac… El poeta los convierte en prototipos con los que juega retóricamente para hacer sus historias personales interpretaciones, sutiles quebrantos de la historia ya contada o apología en contra de la supuesta bondad de un Dios que acribilla a los niños de Sodoma. Al igual que Luzbel, puede ser alguien que recuerde a Dios quién es, puede ser un espejo de conciencia para el todopoderoso ser que ni contesta a las preguntas de sus súbditos, ni cuestiona si sus acciones son correctas.

4-Hasta dónde Diamantinamente

4.1 Al menos, hasta donde el lector quiera: hipotéticamente es un libro que puede ser leído y releído porque los símbolos están escogidos para que sirvan una y otra vez, en situaciones diferentes: ponemos un ejemplo: todos hemos deseado tener compañía,  y que por caridad la historia –nuestra historia- se repitiera, aunque conociéramos el final, horrendo, como le sucede al ángel que pulula por estas páginas. Otro ejemplo más amplio: cito el poema La guerra:

Me resarcí en la guerra,

en todas las batallas perdidas por el hombre

y más aun en aquellas que creyó haber ganado:

yo soy siempre el secreto vencedor.

¿Quién habla? Teóricamente el ángel, pero puede ser el mismo Dios, tramposo e insidioso, que engaña al hombre y crea la figura abstracta del mal como contraste del bien, no como algo que realmente tenga utilidad práctica.

4.2 Hasta descubrir todos los “trucos” literarios que disemina el poeta a lo largo de esta densa obra: reduplicaciones, metáforas, símbolos, descripciones magníficas. Un ejemplo: boca sedienta de mi boca/ lengua de azúcar quemada por mi lengua… donde la epanadiplosis o repetición, doble, es suave transición el pleno significado de lo dicho.

4.3 Hasta paladear poemas enteros, versos que se salvan del olvido como:

Fui yo (…)

quien puso tu cabeza

sobre tus senos lirios

sobre la hierbabuena de tu pubis

su lengua, hermana mía.

Poemas como De todas las gacelas, Los tiempos, Dios de los perros, o el espléndido y último final que dice:

Y tú, mortal que crees

tener un nombre propio

o haber amado…

Exquisito libro al que si hay que ponerle alguna pega, como soy tan obsesivo, le pondría una que no es demérito del autor, porque ya en otros libros lo he encontrado (sí, cambio a primera porque esto es algo que personalmente no soporto): el tratamiento de las erratas, acentos y derivados despistes editoriales. Un libro como este –como los de Aureliano Cañadas- merece más respeto, cuidado y dedicación: más ojos.

Pero ya digo que no empaña la labor del poeta, que demuestra haber llegado a un punto donde no hay vuelta atrás. Si en diciembre de 2012 estaba hablándole de tú a Dios y siendo Luzbel, en qué proyectos andará ahora es algo intrigante, maravilloso, fascinante… para el lector que ansíe leer poesía de calidad.

Lean, lean a Cañadas -leed, leed, malditos-: la belleza, ataviada de sorpresa, aguarda tras cada página.

Aureliano Cañadas y Javier Díaz Gil: del blog de Rocío Díaz Gómez
Aureliano Cañadas y Javier Díaz Gil: del blog de Rocío Díaz Gómez
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