Mil cretinos (o más) de Quim Monzó

 

 

 

Cubiertas del libro que tomo de la página de Monzó donde podemos encontrar sus novelas, cuentos y recopilaciones de artículos:
 

 

Quim Monzó, Mil cretinos, Anagrama, 2008 (Quaderns Crema 2007)

 Es de imaginar que leerlo en catalán tiene que ser privilegio, diversión y entretenimiento, ya que traducido al castellano resulta sorprendente la facilidad -de la que creo haber dicho ya algo.

 Este libro derrocha humor y situaciones tragicómicas a partes iguales: Monzó inventa escenarios reales y los puebla de otras realidades, de personajes invertidos en sus funciones y nos hace reflexionar con los sentimientos heterogéneos que sus héroes -antihéroes mejor, heroínas extrañadas por sí mismas- padecen.

 Ya se conoce la fina ironía que gasta el catalán al hablar, como la famosa entrevista donde diserta sobre la familia real, o más recientemente, en la que le pidió a Buenafuente que lo imitara -sus tics, caras…- o en la que habla de música. También charló con Jordi Évole ahora que repaso las entrevistas.

 El mundo de la vejez y la decadencia, las ideas obsesivas que devienen obsesión aceptada por el entorno familiar o el amor muerto y resurrecto por pena son algunos de los temas que Monzó nos regala en este volumen de cuentos. Su lenguaje claro, limpio y sencillo -no así lo que comunica- es envidiable. la exposición de ideas, planteamientos, desarrollos y desenlaces son dignos de admiración: y además inteligente, da que pensar, divertido y surrealista a veces: ¿qué más se le puede pedir a un cuentista?

 En la película de Ventura Pons, recuerdo que Sábado fue la historia que más me conmocionó: recomiendo verla, pero antes, leerla: magistral: la total desposesión del ser humano hecho mujer.

 Miro por la ventana es otra pieza impresionante: nos cuenta el narrador lo que ve cuando se asoma a la calle: ni más ni menos, con el arte de Monzó, es decir, cualquier cosa puede pasar.

 La alabanza es el cuento que nos gusta a todos los que amamos la literatura: un escritor joven “enamorado” del maestro que simplemente dice en una entrevista que el libro del escritor primerizo está bien. Adivinen el final.

 Mitos cristianos revisados, la educación y la degeneración de la juventud -en contraste con las reflexiones sobre el paso del tiempo-, las relaciones sentimentales siempre tan complejas, la metaliteratura, los cuentos -con filtro a lo Monzó, ¿de acuerdo? no se me asuste nadie-, la ficción y la lectura, la familia destrozada por la modernidad y la incomunicación, el surrealismo de una persecución, el abuso de la mayoría nada silenciosa sobre una minoría… De todo.

 Lean El tenedor. Y disfruten de ese cuento y de los otros.

 Monzó es uno de los grandes del momento y mucho me temo que quedará. Y eso, causa alegría. Como sus cuentos.

Mil cretinos (o más) de Quim Monzó

Quim Monzó: sin palabras.

Monzó, publica trece cuentos y una novela corta, espectaculares literariamente.
Monzó, publica trece cuentos y una novela corta, espectaculares literariamente.

Quim Monzó, El mejor de los mundos, Anagrama, 2002.

Lo de Quim Monzó es sorprendente: cómo realiza el trabajo literario que le permite llegar a soluciones narrativas que son alabadas por la crítica, y con razón, como soluciones imaginativas, creativas, divertidas, atractivas y alguna que otra, pienso yo, desquiciada, en su línea de contador maravilloso de historias.

Lo de Quim Monzó es publicar en unas ediciones en castellano traducidas de la versión catalana, de unas bellas ediciones realizadas por Quaderns Crema en catalán: Javier Cercas es uno de sus traductores, pero en este libro Monzó traduce a Monzó. Para qué pedir más.

Una colección de trece cuentos y una novela corta componen este libro.

Consíganlo, búsquenlo en las bibliotecas, recorran librerías de segunda mano, hagan el esfuerzo de encontrarlo. Merece la pena tener un librito así.

Los personajes son espléndidos, los diálogos naturales hasta el enrarecimiento y las descripciones de la mano del catalán, simplemente geniales.

He visto lo que Ventura Pons, intentó hacer en Mil cretinos. Ya lo comentaré, he de verla otra vez, y además, de Monzó solo leí La magnitud de la tragedia y Ochenta y seis cuentos.

Pero es una sorpresa constante la lectura de este escritor. Si se maneja bien en la novela, las distancias cortas no tienen misterios para él, y por supuesto en el camino intermedio -una nouvelle, diríamos- como es Ante el rey de Suecia, de este libro, tiene un recorrido del que no se pueden despegar los ojos, y leer, y embeberse de ese mundo tan raro que nos cuenta Monzó, que es el nuestro, que no es el nuestro, que conocemos y tememos por absurdo y extraño.

De hecho, ahora mismo creo una sección nueva: Antología de cuentos, donde añadiré algunos de los cuentos que salvaría de la quema que la literatura sufrirá en el -ya falta menos- conocido fin del mundo. Por elegir uno -pero me quedaría con todos- comienzo por Quim Monzó, Dos ramos de rosas, de El mejor de los mundos.

Y por si alguien se anima, una crítica al libro en Revista de libros.

Así que lean a Monzó -leed, leed malditos…- porque creo que se lo van a pasar igual que el escritor catalán cuando escribe: en grande. van a sonreír y reír y después se sorprenderán de no haberlo disfrutado antes.

Quim Monzó (Barcelona, 1952)
Quim Monzó (Barcelona, 1952)
Quim Monzó: sin palabras.