Dom Hemingway: un personaje entrañable

De http://www.filmaffinity.com

Dom Hemingway, Richard Shepard, 2013

Uno de los personajes más villanos de los últimos tiempos. Un cafre, un crápula, un alcohólico y problemático ladrón.

El plano en rojo que vemos deja paso a una voz que pregunta: “¿No es mi polla exquisita?” para seguir con un discurso espectacular, digno de la mejor oratoria sobre las pollas que se ha escuchado en mucho tiempo.

“¿Es mi polla exquisita? Yo creo que es exquisita. Creo que es una puta obra de arte. Como un Renoir, o un Picasso. En el Louvre debería haber un cuadro de mi polla. Mi polla debería estudiarse en las clases de arte; pasarse cursos enteros estudiando sus expléndidos contornos. Mi polla también debería ser estudiada por la ciencia, porque desafía a la Naturaleza. Mi polla es fuerte. Es metal, es acero, es titanio. No se rompe. No se ablanda. Mi polla puede pasarse el día entero como un buen soldado que intenta impresionar a sus superiores. Si mi polla pudiera ganar una medalla, lo haría. Si pudiera dar nombre a un colegio, lo haría. Si pudiera salvar de morirse de hambre a los pequeños niños somalíes, lo haría y ganaría un puto Nobel de la Paz por ello; el primer Nobel de la Paz para una polla. Mi polla ganadora del Nobel es como un guepardo: todo liso, peligroso y mortal. Se deberían escribir sonetos sobre lo peligrosa que es mi polla guepardo; poemas, obras de teatro. Se lucharían guerras, reinos caerían por ella. Mi polla es un relámpago, es fuego. Es un volcán lleno de sagrado semen, lava, azúcar, especias y todas las cosas… bellas”.

Lo tomo de http://cinemania.es/noticias/los-monologos-del-pene/ página en la que han tenido la paciencia de transcribir este enorme monólogo.

Los problemas que Domingo Hemingway tiene son de carácter, actitud, vicios… pero no es un soplón. Ahí empieza el espectador a conocer el personaje que Jude Law interpreta, a mi humilde modo de entender, perfectamente: es duro, inhumano, execrable. Y lo sabe. Y lo predica: la cerveza, el whisky, el tabaco… las mujeres, las peleas. Es pura dinamita social: tanto su pensamiento como sus reacciones están filtradas por una mente algo enferma, que a veces lúcida, reflexiona sobre las perversiones del ser humano, él, Dom, el primero en una lista de la fiesta de la muerte, a la que todos estamos invitados. Hay que ganar dinero para vivir y beber, y por supuesto, hay que quedar por encima de los demás.

El orgullo, esa marabunta que nos recorre y corroe la entrepierna, llega al estómago, da la vuelta y se agarra a la espalda trepando por las cervicales, es lo que hace que el protagonista deje de escuchar a los poderosos, a los amigos o a los adversarios. El orgullo es una epidemia que va infectando el carácter de nuestro héroe (anti-, malvado, villanísimo…) hasta ponerlo en situaciones francamente ridículas, al borde del peligro.

Quizá la última parte de la película, el amor recuperado, la familia, el bien en su estado más puro representado en el niño, decaiga con respecto al show de Dom, que durante una hora y media está muy bien narrado –alcoholic road screams incluidos- por el director.

EL guión, la relación con el amigo y esas extrañas revelaciones de belleza, vida y futuro entreveradas en una historia tan realista, forman un compendio de locura.

La película es divertida, el protagonista es un personajes para recordar y la acción está en su justo punto.

A disfrutar.

Dom Hemingway
De http://cinemania.es/

Dom Hemingway: un personaje entrañable

Man on the moon, Milos Forman y Rem

Man on the Moon

Man on the moon, Milos Forman, 1999.

Kaufman es un cómico interpretado por Jim Carrey que piensa que el humor ha de ir superándose poco a poco, sorprendiendo al público e incuso dejándolo tan sorprendido, que el pensamiento prevalezca sobre la supuesta gracia: si algo era divertido, para él y Zmuda (su compinche) no dudaban en llevarlo a escena. Crea un excéntrico alter ego -Tony Clifton- que le permite ser más irreverente y cantar clásicos de la canción en directo para un público que no sabe si reír, llorar o tenerle miedo al italiano de quijada ancha.

De http://www.waynewilliamsstudio.com

La vida de Kaufman es divertida, entretenida y arriesgada. El espectador se siente un poco incómodo, porque padece el humor que padece el público del film, a la vez: sufrimos los experimentos de Kaufman, su humor surrealista y sus puestas en escena rupturistas, como por ejmplo, cuando todo el mundo le pide que repita su frase -por la que se ha hecho famoso- y recurre a leer El gran Gatsby. Tremendo.

De reddit.com

El final -lo dejo ahí- es una epifanía, que va madurando durante toda la película.

Kaufman es un apellido ilustre en el mundo del espectáculo en USA: Andy Kaufman, protagonista de esta película, Charlie Kaufman -guionista de Cómo ser John Malkovich o El ladrón de orquídeas, ambas dirigidas por Spike Jonze.

Y de fondo, como el rumor del mar que merma la miríada de múrices ruidosos que impregnan nuestros sentidos… R.E.M.

Man on the moon, Milos Forman y Rem

Faces of death, sociedad del espectáculo o actualidad terrible

De theclinic.cl

Faces of death, John Alan Schwartz, 1978.

Quizá sea una contradicción con la vida, pero hacer de la muerte un hobby, es macabro y no deja de llamar la atención.

Hace poco volvía ver esta especie de documental, donde nos advierten del peligro que el hombre conlleva para sí mismo y los demás. Y es cierto que, macabro o no, este falso documental expone toda una serie de miserias que sin lugar a dudas, se llevan a cabo en países desarrollados o no.

Una autopsia, un manjar (recuerdo el famoso “sorbetes de sesos de mono”) en un restaurante moderno (1978) o las devastadoras consecuencias de las leyes de algunos estados -con la pena de muerte por bandera- de U.S.A.

Pero ya digo: mi reflexión, mientras no perdía detalle de las del narrador, era que cuanto más vemos el horror en la pantalla, más autorizados a hablar de la insensibilidad social nos volvemos. Así de claro.

Hace poco recordaba cómo la “sociedad del espectáculo” de Guy Debord está presente en nuestras vidas: la representación de lo vivido por otras personas forma parte de nuestro archivo visual, sin que lo tengamos que vivir. Lo que no leí en su momento, fueron las interpretaciones de la obra de Debord que posteriormente podría hacer nuestra sociedad actual (1967, Debord): es un texto corto pero no creo que lo entendiera muy bien: en Bifurcaciones lo tratan bastante bien y derivan hacia conceptos muy interesantes. Una de mis tareas es reelerlo, entenderlo, saber si es propio de esta época. Aunque el capitalismo está en auge, todavía.

Comentaba lo de ser insensible, no porque seamos incapaces de sentir nada ante un telediario, un documental o un falso documental, sino porque al repetir de palabra -oral, escrita…- las escenas o imágenes de lo visionado, creo que reproducimos la sensación aumentada de lo que sentimos como un mero narrador: una tercera persona que ya, nada tiene que ver con ese “espectáculo” del horror recibido previamente.

Soy muy capaz de ver combates de la UFC o un k.o. de boxeo si me lo muestran a través de una pantalla, pero la violencia en directo, que alguna he presenciado, me enferma: soy capaz de ver películas -ficción las llaman- o leer textos como 2666 de Bolaño por el afán de entender cómo pueden suceder ciertas truculentas historias. Para entender al hombre. Para criticar lo que no es racionalmente válido en una sociedad, llamémosla moderna, ilustrada, social o simplemente, humana.

Aunque ya digo: contradicciones y justificaciones.

De ultimorecurso.org.ar

Me pregunto qué hay si no es conocimiento imperfecto, incompleto… en visualizar los impactos narrativos que nos cuentan cada cuatro o cinco horas por televisión, radio… o leer cada día en la prensa escrita u oír la última noticia radiofónica.

Recuerdo que Mondo Cane, especulaba con la realidad y el shock que las imágenes mostradas en la cinta producía.

No sé cuántas historias de crueldad somos capaces de soportar, y más repasando un poco la historia. Sólo reconozco el hecho de que la inteligencia a veces se pone al servicio de enseñar partes de la realidad que quizá antes estaban ocultas. El inconsciente es poderoso, los sueños son fascinantes y las imágenes que recogen nuestros cerebros durante la noche son perturbadoras.

Por cierto: no sé cuánto material hay en internet con ese adjetivo. Youtube está plagado, google obviamente también y cualquier sitio por pequeño que sea, tiene una horrorosa o impactante o perturbadora historia que contar.

Lo que me perturba, el miedo a ser peor de lo que soy, es imposible afrontarlo con entereza. El saber que el hombre es el mayor virus que ha tenido este planeta desde hace ya eones, que diría el maestro Lovecraft. Y sí, pesismista es uno, qué le vamos a hacer.

De taringa.net

Faces of death, sociedad del espectáculo o actualidad terrible

¡Adoro Nueva York! I love this town! Jajajajajajaa….

-¿Quiénes son ustedes?

Los Cazafantasmas.

De unsordovenezolano.blogspot.com

Ivan Reitman dirige en 1984 una película inolvidable, The Ghohstbusters, escrita por Harold Ramis y Dan Aykroyd.

El humor que destila, la ambientación lograda y la extraña pareja que forman Bill Murray y Sigourney Weaver hacen el resto. Y la música, por supuesto.

Contaban hace poco que 1984 fue un año glorioso para el cine americano, pues se habían producido películas en un año tan bueno que no se volvería a repetir en la historia de Hollywood: La mujer de rojo, Indiana Jones y el templo maldito, Pesadilla en Elm Street o Dune son algunos de los ejemplos. Blade runner es de un par de años antes.

En España, hay desastres musicales y cinematográficos en los años 80, desde luego: muertos que reviven porque no fueron bien olvidados, pero también tenemos grupos como Pabellón psiquiátrico, Los toreros muertos, Loquillo, el primer Sabina… y películas como Los santos inocentes, La vaquilla, Mujeres al borde…, Amanece que no es poco, Arrebato, El bosque animado, El crack…

Es difícil hacer cine bueno, como componer una buena canción o escribir un buen libro. Se trata de conjugar público y saber, o de olvidar uno de los dos en favor del otro: muchas veces nos equivocamos al elegir una obra de arte y nos dejamos llevar por los críticos, esos seres que se pasan la vida diciendo cómo hemos de contemplar la belleza: muchas veces no caemos en la cuenta de que están comprados y al servicio de algo mucho más miserable: los intereses personales.

Últimamente leo muchas gilipolleces acerca de que no hay que conocer las reglas, de que lo antiguo está muerto y me da mucha pena de que algunos sean polvo dentro de unos años. Pero se lo están “currando”: están peleando para ser moda, y como tal, efímeros. Leo mucha escoria -ya lo decía Fresán hace poco también: “Se lee y se escribe más, dicen las estadísticas, pero es más mierda: la gente lee y escribe sobre ella, facilitado por artilugios electrónicos: la sublimación de la tontería”.-

Así que esto es un homenaje, pequeño y sin ambiciones, a la categoría intelectual de algunos creadores.

Un pequeñito homenaje a películas que, de formato aparentemente sencillo, como Los cazafantasmas, nos hacen pasar un rato ameno, nos divierten y nos dejan con una sonrisa en la cara, recordando por qué queríamos verlas de nuevo. por cierto, ya comentaré algo de Los goonies, otra de mi época: Willy el tuerto, como Darth Vader, no me abandona por las noches. Qué le vamos a hacer.

De http://www.cinepremiere.com.mx

No sé cuándo, pero volveré. (Terminator es de los 80 también, por cierto, de 1984, concretamente)

Y volviendo a Aykroyd y Rick Moranis:

De giphy.com

-¿Sabe, señor Tulli? Es usted un individuo muy afortunado…

-Lo sé…

-Ha sido partícipe del mayor transimpacto interdimensional desde el de Tunguska en 1909…

-Qué bien me ha sentado…

¡Adoro Nueva York! I love this town! Jajajajajajaa….

¿Ni Johnny Depp, ni fantasía, ni Jack Skeleton? Esta película no es de Tim Burton…

De filmaffinity.com

Big eyes, Tim Burton, 2014

Y cada vez me gusta más Christoph Waltz: completo actor, convincente personaje, histriónico y relajado, metafórico bipolar… Este es su papel, además: el mentiroso que miente tanto, hasta conseguir engañarse a sí mismo. Impresionante.

Y Amy Adams, está perfecta también: es el rostro de la impotencia y la ingenuidad, el alma de la artista que se arroja de las brasas al fuego y continúa reventando la inspiración, con paciencia, sin medida, incombustible.

Siempre me gustó Burton, por lo que peco de “fan” obsesivo-compulsivo (aunque con las de Batman se lució, y me encanta el murcielaguito, pero…). Esta película, salvo por unos cuantos guiños -no muchos-, no parece de Burton. La fantasía queda subyugada por una realidad delirante en la que nos vemos inmersos desde los cinco primeros minutos. Esos ojos grandes, metáfora que usaba la Sra. Margaret Kane y que aprovechaba el señor Walter Kane para intentar pasar a la posteridad, son el símbolo que recorre toda la película, al igual que la firmeza del rostro de la hija de Margaret, primer modelo que posa para que su madre tenga una belleza a su disposición, belleza que se convierte en rareza, como veremos posteriormente en la película.

Recomendable. Sin titubeos de exaltado. Bien dirigida, buenos diálogos e interpretaciones brillantes.

¡Arriba Waltz y Adams! ¿Dónde unos actores así, por ejemplo, pongamos… en España?

De blogdecine.com
¿Ni Johnny Depp, ni fantasía, ni Jack Skeleton? Esta película no es de Tim Burton…