Carne de carnaval de David Monthiel

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David Monthiel, Carne de carnaval, El Paseo Editorial, Sevilla, 2017.

 

Una novela del carnaval, sobre el carnaval, para el carnaval, por el carnaval.

El carnaval de Cádiz reflejado en una historia de trama deliciosa y clásica -la novela negra bien escrita no tiene por qué ser repetitiva- con un detective guasón, melancólico y cargado de memoria, una ambientación de las que hay que vivir pero muy bien contada y cómo no, anécdotas, chirigotas y vivencias gaditanas, todo aderezado con un leguaje particular y una filosofía muy “del sur del sur”.

Este año que El equipo A ha ganado en la modalidad de cuartetos, reivindicando un personaje (“el Trinchera”) a “don Antonio” Martínez Ares, el niño de Santa María, y otro, (“el Gadita” ) a su tierra, Cádiz y sus tópicos, con la frasecita de: ¿que no te gusta…? ¡Tú no eres de Cádiz! (cuarteto del Morera), es también digno de reconocer una novela como esta de David Monthiel, autor de poemarios y un libro de cuentos, y que ya tiene en marcha la casi publicación de la segunda novela protagonizada por el detective Bechiarelli, amante de las coplas carnavaleras y porreta sempiternamente melancólico de su tierra y sus años, sus gentes y amigos.

A pesar de la miseria y las fatiguitas, la ciudad también albergaba una calidez y una alegría que nunca sería derrotada.

Obviamente, me limitaré a decir por qué esta novela merece la pena y no a contar nada de la trama:

1-Por acercarse al sur del sur. Nunca es tarde si la picha es buena (como cantaban Las viudas de los bisabuelos…). Cái es mucho Cái y un respeto de sardinas por favor, para la Tacita de Plata y su provincia. De ahí salieron pibitos como Alberti o Quiñones; ahora los Serrano Cueto, y están afincados poetas y escritores como Javier Vela (madrileño que se ocupa de la Fundación Carlos Edmundo de Ory, que lleva el nombre de un pedazo poeta de allí también). Sus obras avalan lo que digo. Buena tierra artística donde vieron el amanecer Camarón, Paco de Lucía, Chano Lobato… entre otros y otras, los Delinqüentes, Sara Baras…

2-Porque David Monthiel controla los recursos del género que toca, organiza los elementos para sorprendernos como lectores y además, ajusta un exquisito vocabulario gaditano al argumento que nos quiere contar: no hay líos, despistes ni olvidos. Todo está medido, ajustado y perfectamente estructurado, para hacernos disfrutar de una rocambolesca época de carnaval en Cádiz.

3-Me gusta la organización del libro: por ahí dejo una foto. Nos presenta el contenido y los personajes. La estructura del libro es como la actuación de un grupo en el Teatro Falla: presentación, pasodobles (tanguillo si es coro), cuplés y popurrí (estos tres elementos dan vida a las tres partes del libro) y cierra como no podía ser de otra manera, el Carnaval chiquito.

Después hay referencias -docenas de ellas, para que no digamos “no entiendo” y nos conteste alguno: ¡Tú no eres de Cádiz!- donde se aclaran cánticos, estribillos, personajes y lugares populares de Cádiz y su geografía carnavalesca o física.

Un inventario de peñas y bares. Y claro, agradecimientos populares.

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4-La geografía de Cádiz: si conocemos la ciudad, iremos paseando de una plaza a otra (De plaza en plaza, como los palomos de El Yuyu, a quien sinceramente, echo mucho de menos en estas páginas), renombraremos barrios y volveremos a la Caleta. Es un placer dejarse guiar por Bechiarelli y sus pasos, el destino que Monthiel le otorga y los caminos insospechadamente gaditanos que nos regala el escritor.

5-Ya hablamos del lenguaje típicamente gaditano,las expresiones de Cái, Cái y su escritura y ortografía: un goce para la vista y el oído, tener a mano un adaluz tan puro, tan noble y tan bien utilizado por estos personajes que no fingen lo que no son, que son lo que nos muestran y que poco a poco se hacen un huequito en nuestro corazón y nuestra fonética.

6-Las exagraciones, hipérboles y demás gaditanadas: geniales soportes para entender los matices que tenemos en ciertas partes de Andalucía para corroborar o afirmar lo que contamos; somo exagerados pero además, en Cádiz (Málaga, Cádiz…) cierto toque de ironía, condimenta esa exageración, es más líquida que en Graná (la malafollá es la gracia seca, estropajosa, que hay que sacudirse a carcajadas porque si no, se queda pegada y horada como un ácido), es salada, chistosa, se deja acompañar, es diferente.

7-Y esto nos lleva a la crítica: no todo es maravilla en Cádiz, nos advierte Bechiarelli. Claro que no. EL paro, la miseria, la mentira… como en cualquier sitio castigado -pero aquí más- por el olvido, la denigración y la envidia, gaditanas y gaditanos sufren con desesperación el engaño de políticos y paisanos, gente que intenta sobrevivir y otra que intenta vivir a costa de los demás.

Y en este punto es muy interesante la novela de Monthiel porque juega a dar guerra y lo consigue. Critica a las corporaciones gaditanas, al carnaval, a los autores del mismo, a sus acompañantes, al futuro que ya está aquí, a las autoridades y a los/las gaditas. Mucha valentía y salvajes argumentos pero con respeto, distancia y autocrítica (esa gran novela del carnaval, escrita e imposible de escribirse).

Ternura por aquellas mujeres tan hermosas, tanto como en cualquier otro lugar, pero con una sal escondida y una piel balsamizada por los vientos fríos que le incitaban a soñar con una patria desnuda bajo el cobertor.

Es un poner de cómo describe sentimientos Monthiel. Un lujo; perlas por todo el libro sin perder agilidad ni viveza. Y quedaría por decir algo de las referencias musicales, literarias y culturales que atraviesan el libro, desde las referencias citadas y explicaciones hasta títulos de libros y de discos escondidos y hallados entre los títulos que encontraremos de los capítulos o subcapítulos.

Un prodigio de carnaval y de Cádiz, así que lean este libro, alégrense la vista y los sentidos, con los colores, sabores y aromas de la fiesta más divertida del sur del sur, y su relato no desmerece nada en la pluma de este escritor.

Monthiel -gritémoslo- “¡sí es de Cádiz!”

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Carne de carnaval de David Monthiel

Carnaval de Cádiz… a disfrutar

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Recojo el calendario de cadizdiferente.com.

Leo con tristeza -pero lo entiendo perfectamente- que el Yuyu se ausenta otra vez. José Guerrero Roldán es un artista de la palabra, fino maestro en el difícil arte de la ironía y decente competidor del Concurso de Agrupaciones del Teatro Falla. La foto es de librecarnaval.mforos.com.

Un saludo para los gaditas que estarán en su salsa, y para quien tenga suerte de estar estas semanas por tierras gaditanas, apreciando el color, la gracia, la gastronomía y la gente, de una buena tierra con problemas para dar y regalar: a ver si mejora la situación de ciertas zonas de Andalucía.

A disfrutar.

Carnaval de Cádiz… a disfrutar