Quim Monzó: sin palabras.

Monzó, publica trece cuentos y una novela corta, espectaculares literariamente.
Monzó, publica trece cuentos y una novela corta, espectaculares literariamente.

Quim Monzó, El mejor de los mundos, Anagrama, 2002.

Lo de Quim Monzó es sorprendente: cómo realiza el trabajo literario que le permite llegar a soluciones narrativas que son alabadas por la crítica, y con razón, como soluciones imaginativas, creativas, divertidas, atractivas y alguna que otra, pienso yo, desquiciada, en su línea de contador maravilloso de historias.

Lo de Quim Monzó es publicar en unas ediciones en castellano traducidas de la versión catalana, de unas bellas ediciones realizadas por Quaderns Crema en catalán: Javier Cercas es uno de sus traductores, pero en este libro Monzó traduce a Monzó. Para qué pedir más.

Una colección de trece cuentos y una novela corta componen este libro.

Consíganlo, búsquenlo en las bibliotecas, recorran librerías de segunda mano, hagan el esfuerzo de encontrarlo. Merece la pena tener un librito así.

Los personajes son espléndidos, los diálogos naturales hasta el enrarecimiento y las descripciones de la mano del catalán, simplemente geniales.

He visto lo que Ventura Pons, intentó hacer en Mil cretinos. Ya lo comentaré, he de verla otra vez, y además, de Monzó solo leí La magnitud de la tragedia y Ochenta y seis cuentos.

Pero es una sorpresa constante la lectura de este escritor. Si se maneja bien en la novela, las distancias cortas no tienen misterios para él, y por supuesto en el camino intermedio -una nouvelle, diríamos- como es Ante el rey de Suecia, de este libro, tiene un recorrido del que no se pueden despegar los ojos, y leer, y embeberse de ese mundo tan raro que nos cuenta Monzó, que es el nuestro, que no es el nuestro, que conocemos y tememos por absurdo y extraño.

De hecho, ahora mismo creo una sección nueva: Antología de cuentos, donde añadiré algunos de los cuentos que salvaría de la quema que la literatura sufrirá en el -ya falta menos- conocido fin del mundo. Por elegir uno -pero me quedaría con todos- comienzo por Quim Monzó, Dos ramos de rosas, de El mejor de los mundos.

Y por si alguien se anima, una crítica al libro en Revista de libros.

Así que lean a Monzó -leed, leed malditos…- porque creo que se lo van a pasar igual que el escritor catalán cuando escribe: en grande. van a sonreír y reír y después se sorprenderán de no haberlo disfrutado antes.

Quim Monzó (Barcelona, 1952)
Quim Monzó (Barcelona, 1952)
Quim Monzó: sin palabras.