American horror story: intro

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Si miedo aún significa algo; si el cine ha de aportar claridad o viceversa al mundo.

(…nunca dije nada de los ojos de mi hijo ni maticé las manos de Eva…)

Están los textos del otro; loas al Non serviam. Esdrújulas malditas que a la pronunciación humillan.

Y las series de televisión, que es como decir Twin Peaks, Expediente(s) X, Heisenberg y Breakin bad, Californication o The Frankenstein Chronicles.

Y AHS, claro. (Es de esperar que Mad men)

Siempre surgen dudas sobre la información ajena, internet y la “deep web”, el alcohol y sus afamadas correrías nocturnas y el olvido; junto a las drogas blandas que predisponen al alma a sentar cabeza, el amor y el sexo obnubilado en su salvaje condición. EL dolor, la venganza y la muerte.

Desde siempre nos preguntamos por el miedo, escribimos sobre él, lo leemos, lo vivimos y desgraciada o afortunadamente llegamos a la misma conclusión: derivados de derivados. Fórmulas que acuñan otros o reitera alguna artista: rostros del miedo, mezclas peores que la imaginación no ausculta hasta sentir en la boca el pastoso engrudo del temblor.

En breve espero que me lleguen cinco crónicas sobre las intros de AHS, escritas por cinco amigos que aman y odian la serie. Promete ser interesante, más que nada porque me quieren hacer el trabajo de escribir. Y conociendo a alguno de estos “prendas”, sus reflexiones serán mejores que las de quien esto suscribe.

De terrores y miedos. Y envidia: ah, Falchuk y Murphy.

Ya veréis.

American horror story: intro