Expedientes X en la literatura española actual (II)

Hay algo curioso que ronda por las calles de mi ciudad, me contaba Rogelio. Es una sensación epidérmica, creo que verde cuaresma, que es igual que alcantarilla, ese esperanzado color que… pensamos sin sentir demasiado, eh… su olor, ese aroma o decadencia de las pústulas sociales que recorren los suburbios de esta urbe. Uf, recordó, parezco el de la infame turba de nocturnas aves… -rió- qué grande, dijo aspirando una calada del cigarro- y me entiendes: los jóvenes no leen, y los que leen, la mayoría se creen que los garrapateos que escriben son literatura, si conocen a alguien, ya ni te cuento, si ese alguien insiste o ellos o sus padres… ya son escritores, o poetas, o novelistas… Es una cosa.

Bueno, ya sabes cómo es la juventud, Rogelio, siempre andan creyendo que lo suyo es lo mejor, que a los maestros es mejor leerlos muertos… o no leerlos. De qué nos extrañamos, le comenté mientras cambiábamos de parroquia: encendimos otro cigarro, él se quedó fuera y yo pedí dentro dos cervezas: todos pensamos que lo nuestro tiene valor… No, me interrumpió cogiendo el vaso de cerveza y haciendo un gesto de agradecimiento: hasta que alguien que sabe más que tú, y decente, te dice que es una escoria, que no tiene tensión, que la rima es pobre o que el conflicto no está bien descrito.

Tuve que admitir lo obvio.

Siempre hemos querido tener un estandarte, una guía, una banderola sana a la que seguir.

Siempre hemos querido quemar el estandarte, la guía, la banderola. Y el fuego ha de ser capaz de iluminar la oscuridad que otros no lograron aclarar: por idiotas, aprovechados o ignorantes. El atrevimiento de creerse joven, nuevo e iconoclasta. Sin saber coger el martillo para derribar creando, la pluma para enganchar con estéticas verdades sobre las mentiras dichas o el iris para esponsorizar una lectura propia, crítica, llamativa, sensual y sincera tras la hecatombe del maestro ya pulverizado por el éxito y el vocerío.

Nunca tuvimos el pie cambiado, la mano derecha a punto para la hostia consagrada ni la mejilla doble porque nuestros pies actuaban. Nunca nos creímos mejores. Nos hicieron así. Que es como decir que nos dejamos moldear. Y el cansancio está presente. Como el pasado.

Hace ya algunos años, alguien escribió que algunos sobrevivirían y que otros…:

otros serán un nombre

enterrado en la arena.

Quien escribe eso quizá corrigiera el “serán” por un “seremos”, o viceversa y está claro que en ese momento, no entiende que años después hablará con amigos como Rogelio, como Lucas que pena por tener unos sonetos magníficos, cuando ya los tiene,o con Marcos que escribe unos cuentos dignos y entretenidos: no entiende que hay marcas que no se llaman cicatrices sino que nacen en la carne con el opuesto afán: el de borrarse, desaparecer, polvo ceniza, viento, memoria.

No entiende que años después, en esas conversaciones, sus amigos le dirán de la belleza y le recordarán la verdad, en pocas palabras y mejores metáforas -porque son escritores de pro, de lecturas amplias y literarias- que serán olvidados, que no pasarán, ni nombres, sonetos o cuentos, a la historia de la literatura porque al fin y al cabo, quién escribe la historia, quién la historia de la literatura, quién escribe.

Quién.

Expedientes X en la literatura española actual (II)

Leopoldo María Panero, muerto

Me ha escrito Isaías Gálvez, por fin: añado la foto de jotdown, de la película de 1976 más que conocida de Chávarri:

“…y después de hablar con él, estuve presente en la defensa del trabajo de investigación de (…), titulada “Cuando Leopoldo María Panero deje de escribir”:

Recojo lo que presentó (…) en la Facultad de Filosofía y Letras de Granada, hace diez años, cuando no aún no lo conocía, y parecía creer en lo que argumentaba, remozado y aderezado por la síntesis de la que (…) no hizo gala en su momento y que le valió más de una reprimenda académica, amén de muchos más silencios de la misma categoría, excepto la opinión de un par de amigos y profesores.

…cuando Leopoldo María Panero deje de escribir estará muerto. Un poeta como el que nos ocupa no sabe guardar silencio: su enfermedad, sus lecturas y el panorama literario español actual, no son herramientas que sirvan para guardar textos en un cajón, si te llamas Leopoldo María, si eres un Panero y perteneces a una antología que consagrara a unos cuantos poetas y que condenara a otros a un inmerecido silencio.

…cuando Panero deje de escribir, respirarán los defensores del realismo, brindará la turba de los copistas neobarrocos y estrecharán lazos las dos facciones que no se tragan hoy día: los silencioso y los vocingleros.

Ningún bien le procura a Panero, hoy, permitir que publiquen sus textos en forma de producción en cadena, año sí, año no. Huelga decir la pena intelectual que me corroe por esta hazaña. Huelga decir de quién es la culpa en mi opinión.

… y además, tenemos ejemplos ilustres en la historia de la literatura española de absolutos vacíos hacia la obra literaria de un poeta cuando el orden, la democracia estipulada, la política establecida o la mecánica de publicaciones de las grandes editoriales se ven amenazados: a Leopoldo María Panero -y no lo digo yo- lo han desactivado como maldito -y lo saben- por hartazgo, por inercia, por repetición. No es momento ni lugar para decir lo que me supone esto, pero siento un profundo pesar como amante de las letras cuando veo que alguien de la estirpe de Rimbaud, Lautréamont o Cernuda, por citar algunos de sus referentes modernos se desploma por adquirir una fama indecorosa, cuando se suceden las críticas positivas sin miramientos o la excepción, como era el caso del poeta que estudiamos hoy, que defendemos porque en un momento aportó a la literatura española momentos inolvidables, se convierte en mercadería pura de siniestros cónclaves editoriales, tejemanejes de corrosivos departamentos de literatura o congresillos que no cuentan con críticos que son capaces de decir de este poeta, un par de verdades que sus lectores merecen saber.

…por eso me pregunto: ¿quién soy yo? Qué decir de un poeta al que pertenezco hasta la muerte como lector e investigador, si ahora vivo y preveo que viviré, en los años de no querer leerlo. Explíquenme los catedráticos de literatura de mi universidad, qué aportó la corriente poética mayoritaria y más premiada y reconocida, si no fueron lectores desinformados, fáciles lecturas, advenedizos contentos de no tener que leer a Garcilaso, Herrera, Quevedo, Góngora o Villamediana. Díganme cómo profetizó Calvino. Cómo juzgaremos a Valente, o los poetas granadinos o madrileños o gaditanos que no están en la nómina de editoriales, periódicos y revistas especializadas, que merecerían quizá, la voz que permitiera el silencio de Panero, para tener la razón de silenciar realmente a los aprovechados que han hecho que la literatura en España hoy, sea un promontorio de mediocridad, una escala de silenciamientos premeditados, una perdición informativa y un canto a esas sencillez que no es precisamente la que predicaban Alberti, Machado…”

Leopoldo María Panero, muerto

Expedientes X en la literatura española actual

De elpoetadelaesquina.wordpress.com

Hubo un tiempo me cuentan, en que la literatura no entendía de grupos, filias, fobias y derivados del egocentrismo que practican quienes escriben, hubo un tiempo.

Hubo un tiempo en que los poetas, novelistas y cuentistas, compartían con fruición preocupada sus obras. Pedían consejo y hablaban en cafés infinitos, cervecerías de madrugadas inacabables, fomentando la lucha contra el frío por las calles granadinas del pasado.

Las distintas generaciones peleaban por conocerse, por agruparse, por discernir conjuntamente el futuro tan desconocido que algunos penumbraban ya para este país, alumbrando con escritos las sonrisas rotas de donde veníamos.

Este pequeño texto está dedicado a aquellos años. Es para aquellos escritores granadinos, o que recalaron en Granada, o que estaban por otras latitudes, enseñando a escuchar, a escribir, a mantener una compostura y una delicadeza ante la vida, el arte y la amistad.

La literatura es importante pero la franqueza es el primer paso para ser persona. Después quizá, llegará el ser escritor, bestsellerista, conferenciante y demás componendas extraliterarias en fiestas, premios, galardones, comentarios…

A Pablo del Águila, Javier Egea y todos los que se quedaron en el camino después de mostrarnos senderos escondidos tras la marabunta de la realidad. Internémonos en el bosque con sus versos como espada, en la oscuridad con sus metáforas como radiante luz que envilece las ocres miradas de los mediocres.

Algunos, seguiremos leyendo vuestros libros, hablando de vosotros y defendiendo la buena literatura que recibimos de sinceras manos generosas como las que teníais.

De http://www.datuopinion.com
Expedientes X en la literatura española actual

Granada, Rimbaud, mundo

De leodelatorre.net. Sus fotografías son excelentes, y el blog elegante.

…y aquí, en un pueblito como quien dice, suceden y se registran hechos normalizados por lo extraño. Ver los últimos premios literarios de la comunidad, escuchar las conferencias entre enemigos lamiéndose las jorobas el uno al otro, prescindir de los buenos poetas y escritores en pos de la fama inmerecida como autor, pero más que merecida como mascabulbos. En plural, sí, porque no se conforman con uno: ya saben, como diría Fresán, “por si las moscas”: imaginemos que uno se le escapara y no hubiera plan b. ¿Literatura? No, no… no se confunda, señor: hablamos de dinero, mercancía, objeto, negocio (ya sabe, señor: nec-otium)… nada de arte por aquí, aportaciones valiosas o regeneraciones literarias, no, no, por favor: aquí no.

El horror, el horror… decía Brando: ah, qué sabiduría. Excelencias de la no-nicotina, me da por pensar que una humareda de egos penetra todas las noches por el Paseo de los Tristes, sempiterno río, claudicado público, frío que constriñe la calle Reyes y de paso, tómate algo en la tertulia de turno.

Obispos que opinan del mundo. Mundo y cine que opina de religiosos.

La poesía y sus benefactores. La lectura del poema ha de ser personal, aunque no está de más, tener algo de ayuda: un buen lector, sin duda, es lo mejor; un prologuista acertado, un epiloguista divertido. Qué ganas de vivir leyendo el primer libro de Javier Egea, que ganas de beber y fumar y gritar leyendo a Rimbaud: Javier del Prado realiza una exquisita edición para Cátedra, nada nuevo si tenemos en cuenta la lectura atenta, traducción, comparaciones y notas a pie de página que consigue este crítico. Qué no consiguió el jovencísimo Arthur Rimbaud en su momento: Verlaine, Mallarmé… todos observaban cómo moría por sí mismo el estado que ellos se empeñaban en aniquilar.

Y para más inri, quedaron vivos, escribiendo. Rimbaud volaba -andando, andando- por ahí, comerciando y peleando, perdiendo miembros y amistades. Curiosa la vida de algunos genios: duró 37 años -demasiados, conociéndolo y recordando por ejemplo, el tiro que le pegó, desesperado, Verlaine, en un brazo: ¿por qué no en el pecho?- y dejó un puñado de poemas, ni una “miajita” de pudor ante su obra o la de los demás, y un sinfín de problemas interpretativos, filias, fobias y obsesiones en sus versos.

Qué envidia saber francés y poder leerlo -como a los citados, y a otros, Francia tiene para mucho más- en su lengua original: retomar esas visiones con metáforas imposibles y entenderlas quizás, un poco mejor, en el contexto rimbaldiano -palabra que usa del Prado-.

Muy recomendable leerse desde el principio a este poeta, y dejarse guiar por la sabiduría de la edición bilingüe de Javier del Prado.

Tercer soneto de los Stupra (trad. de Javier del Prado):

Tan oscuro y fruncido como un clavel morado,
respira, humildemente, entre el musgo, al abrigo ,
húmedo aún de amor, con dulzura escurrido
entre las blancas nalgas hasta su centro orlado.

Hilillos semejantes a lagrimones lácteos
han llorado en el viento cruel, que al no admitirlos
los lanza entre los cuajos de unos lodos rojizos
hasta perderse donde han sido convocados.

Mi sueño se embocó, tenaz, a su ventosa;
mi espíritu, envidioso del coito material,
hizo de él lagrimal y nido de sus quejas.

Es la oliva convulsa, es la flauta mimosa,
el tubo por do baja la almendra celestial
Canaán femenino que la humedad apresa.

De http://www.revistaenie.clarin.com
Granada, Rimbaud, mundo

De la ficción a la realidad: el Estado Islámico y Siria

De El País

Hace tiempo, la profesora y amiga Eva Navarro nos visitó muy amablemente a unos cuantos que esperábamos oír sus poemas: pero Navarro compartió mucho más. Antes de venir, nos recomendó que le echáramos un vistazo a su artículo en el que hablaba de la comunicación y la violencia y si no recuerdo mal, era patético el resultado del mismo: Eva comentaba a través de varios ejemplos cómo vemos, controlamos y poseemos las imágenes que nos llegan, sean del 11S o de Abu Ghraib, convirtiéndose el objeto de representación en objeto artístico: en realidad el artículo es mejor, por supuesto, que mi escueto resumen.

Eva Navarro. De su blog comunicarlacultura.com

Lo que me ha hecho recordar las palabras de Eva Navarro, es la imagen del último condenado por el Estado Islámico: no estamos haciendo los espectadores arte: estamos ya, contemplándolo. Parece un trailer del último éxito de cualquier productora cinematográfica: planos del individuo con cara de la futura tragedia, planos generales, perfecta formación filmada del ejército, cámara lenta que aumenta el grado de tensión, la jaula, el camino de fuego que se forma ante nuestros ojos… . Así que Navarro no estaba desencaminada hablando de la Pornografía del terror.

La realidad supera la ficción y hasta a las teorías comunicativas, sociales o literarias. De qué, me pregunto, sirve inventar teorías, razonar, estudiar, leer, mostrar puntos en común entre culturas, mostrar las diferencias para educar a sobrellevarlas, explicarlas, asumirlas, no imponerlas.

Para qué el intelectual en un mundo donde priman la tv, las traiciones, el fútbol, el dinero. Para qué pensar en el miedo de los condenados si estamos lejos, y son las hipotecas las y los bancos quienes nos condenan, la bulimia o la anorexia nos atan al drama cotidiano, la esquizofrenia impone un régimen inacabable mediante fármacos que “no dan con la tecla”, la obesidad ajena nos avergüenza hasta límites insospechados si podemos cuidar a los más pequeños propios, desde el principio, el mdma nos vuelve gilipollas profundos, o el alcohol nos somete hasta la resaca eterna.

Pero tranquilidad en las masas: (Siria) Jordania, volviendo al tema central, ya ha ahorcado a (una) dos condenadas como respuesta civilizada.

O no. Quizá sea todo mentira, quizá no exista nada de nada.

Es lo que a veces prefiero pensar, cobardemente.

De la ficción a la realidad: el Estado Islámico y Siria