El club de la perversión: Spain, pederasty…

Se trataba de hallar “un lugar en el que concertar encuentros de los miembros del grupo para elaborar material pedófilo o abusar sexualmente de menores, que ellos mismos debían aportar a las reuniones”. Así cita El país el local que pretendían montar unos cuantos degenerados, que me hacen recordar algún otro comentario que ya hiciera por aquí.

No hay mejora. Estamos enfermos. Enfermamos al hombre, al niño, a la tierra. Procreamos enfermos y enfermedades incurables, virulentas, contagiosas.

En wikipedia, cómo no, encontramos una lista de asociaciones o grupos que trabajan para conseguir regularizar las relaciones entre niños y adultos. Increíble.

No entiendo nada. Por la red se encuentran grupos, asociaciones e incluso sociedades políticas que fundan sus revistas, que luchan por la aprobación de leyes para que el niño y el adulto puedan tener relaciones consentidas, para que el amor por el niño se propague.

Y sigo sin entender nada. Ya que no tenemos más remedio que condenarnos -ya lo estamos, dejo aquí un par de fotos: a ver si nos ponemos las pilas con un par de imágenes que he podido encontrar.

Obra de Rosalba Espinosa, en revistareplicante.com, denunciando la pederastia.

No sé nada, ya digo: lo de la moda infantil, los anuncios con niños, las cabalgatas de infantes anunciando las cosas más diversas… No veo claro que los niños trabajen tan pronto delante de las cámaras, sean exhibidos, contemplados, imaginados… los críticos de moda, las especialistas en maquillaje, los productores de campaña, y que los padres lo consientan, imagino que por jugosísimos contratos y promesas futuras.

De la Fundación de la Protección al Menor de Tailandia.

El club de la perversión: Spain, pederasty…

Prostitución, menores, consumo de pornografía infantil, pederastia.

Comienzo citando este blog, del que tomo su foto y animo a visitarlo.

Trata Infantil

Cuenta la tv que han desarticulado una nueva red de prostitución, que enganchaba menores a través del whatsapp, mediante medios psicológicos; hablan también de drogas… Vaya mezcla. Estos últimos hechos han sucedido en Murcia.

Uno de los debates que veo, centra la atención en que las chicas de 17 no son inocentes, pueden defenderse y que hay que educar a nuestros hijos. La otra voz dice que si hay mentiras, se aprovechan de ellas y somos el segundo país consumidor de pornografía infantil, la culpa es de la educación de los adultos.

Encuentro el internet, en Univisión que México es el primer país en distribución de pornografía infantil. En otras estadísticas hablan de Estados Unidos. Y de España. En Zócalo también se hicieron eco.

Lo que está claro, y causa estupor, rabia y pena, es que algo se está moviendo en las cloacas de la sociedad: en las mentes de algunos individuos, de ambos sexos para organizar en el último caso, pero sobre todo hombres para consumir, decía, algunos individuos trafican, hacen negocio, consumen y materializan sus deseos con mujeres  que de manera no voluntaria ejercen unos servicios sexuales impropios para su edad.

Algo se mueve en las sociedades llamadas evolucionadas, y no se ve la evolución por ningún lado. Debiera ser la protección, el ataque al peligroso, la caza del depredador sexual y la cobertura sanitaria y psicológica a quien sufre estos problemas: y laboralmente debieran acometerse medidas de protección, si la prostitución se ejerce como cualquier otro trabajo: libre e independientemente, aunque de esto podemos hablar también, largo y tendido, pues muchas voces hablan de la poca libertad de elección que muchas de las mujeres que se dedican a la prostitución, realmente poseen.

Cada noticia así, hace que decaiga la esperanza en el hombre. Que nos replanteemos la educación de una sociedad que consume prostitución, pornografía infantil… que permite la explotación de menores.

Qué ignorancia sobre nuestros congéneres. Y qué dolor comportarse peor que los animales por negocios, dinero y bienes materiales.

Prostitución, menores, consumo de pornografía infantil, pederastia.

Un film serbio: del horror a la pederastia.

Srdjan Spasojevic, Srpski film, (A serbian film, Una película serbia), 2010.

El rodaje de una snuff-movie, siempre ha llamado mi atención, ya que la crítica de las películas realizadas sobre este estilo, lleva implícita la marca del poder económico, ya que las cintas no están al alcance de todos los bolsillos. Pero esto puede llevarnos a una reflexión: se ha democratizado, con el uso de internet, el acceso a la información -todo tipo de búsquedas, como luego comentaré-.

Es una excusa, dirán algunos, para poder contemplar imágenes violentas, sangre y situaciones poco recomendables mentalmente. Y estoy de acuerdo.

Recuerdo, sin orden ni concierto, algunas películas como Holocausto caníbal, Tesis, Saló y otras tantas. Digamos que la primera impactó visualmente por algunas escenas y se salvaba la idea gracias a la ferocísima crítica al hombre blanco. La de Amenábar estaba bien desarrollada y mostraba que había mercado y la de Pasolini es una cuenta pendiente con la historia, con el horror, con la decadencia que vivimos.

Entre otras cosas, en internet, podemos encontrar historias macabras referentes a necrofilia, pederastia y esclavismo sexual: nada nuevo dirán los entendidos en sadismo, masoquismo o pornografía dura. Y estoy de acuerdo. Hoy, es un recuerdo del límite hasta donde el hombre es capaz de llegar: contemplamos lejos el abismo y nos acercamos lenta, parsimoniosamente, como aquel Sam Neill de ojos desencajados llegaba a la puerta abisal recreada por el escritor de historias de terror Sutter Cane (Jürgen Prochnow, en un papel alucinante y esquizoide) de donde iban a salir todas y cada una de las pesadillas que pintara Bekzinski, que escribiera Lovecraft, que soñara cualquier persona una mala noche inolvidable.

Extraño, reflexiono a veces, que la gente quiera buscar, entrar, visitar la llamada deep web, esa siniestra hermana de la web que podemos contemplar el resto de los mortales. Algunos de los peores vídeos que he contemplado en mi vida están a disposición del que los busque en youtube; algunas descripciones de escenas violentas, sádicas y nada recomendables para el que todavía tenga fe en la raza humana, se encuentran en blogs dedicados al sado, a las imágenes gore… mediante palabras concretas en el buscador de google.

Creo que habría que revisar conceptos como crueldad, libertad y deseo.

Esta película de imágenes impactantes y relaciones laborales y familiares nada normales, me sirve de excusa intelectual para reflexionar sobre preocupantes gustos.

Las filias -al igual que las fobias- siguen siendo impulsos incontrolables por parte de quien las padece. Es decir, si a alguien le gusta tener sexo con animales -problemas mentales aparte, que pueden ser discutidos- o gusta de disfrutar tacones, lencería, brazos enyesados, muñones o maquillajes… quién es nadie para decir nada, si no hace daño al otro.

Lo que no entiendo, lo que no soy capaz de asumir, es la pederastia. No hablo de una relación de dos chicos, dos chicas, de 18 años y de 16, por ejemplo. No hablo de la mujer que se enamora de un chico joven, ni viceversa: intento dejar a un lado los tópicos “naturales”, esos que conforman la historia del machismo y feminismo: qué bien por el hombre, qué mal por la mujer… Intento descifrar el enigma que cada pareja homo, hetero, bi… propone. Pero pienso que si esa pareja, con respeto y códigos bilaterales de entendimiento, se acepta como es, yo qué pinto en todo eso. Hay cosas que no entiendo y otras que sí: nadie puede tener mi nivel de comprensión, por educación, formación, vivencias, lugar, familia… al igual que los demás, tienen otros parámetros de vida, por supuesto: no hay que buscar quién está equivocado, quién lleva una mejor vida, quién es sano o cuerdo… sino intentar entender que la diferencia es la característica principal en asuntos de amor, de sexo, de gustos, de colores, de arte… El límite está en la violación, el abuso, la imposición de la fuerza.

No entiendo la pederastia porque el juego no es justo, la seducción es inexistente o unilateral, el abuso es mayúsculo y las consecuencias devastadoras para la víctima (a estas alturas, quién duda de que algo en la cabeza del pederasta no conecta bien). No entiendo la pederastia porque se esconde tras amenazas, falacias, máscaras, nombres falsos, edades inventadas, fotos de expectativas mentirosas… y esto, por hablar de lo visto en noticias sobre redes, internet, archivos encontrados por la policía… sin nombrar las atrocidades cometidas con bebés, como algún caso de extremo terror que conocimos en España.

Hay algo en la red de mujeres pederastas pero la verdad es que siempre salen noticias donde son hombres los que abusan de menores. Creo que la ley marca los trece años del menor para ser abuso sexual, habla de personas privadas del sentido y por supuesto sobre las personas con minusvalías psíquicas.

Hace poco vi la obra terrible de Luis Urquiza: Obediencia perfecta.

Hace poco volvía a ver el documental de Jarecki, Capturing the Friedmans (2003).

Hace poco, pude contemplar Mea maxima culpa. Silencio en la casa de Dios (2013) de Alex Gibney.

Tres ejemplos donde la religión y la enseñanza están presentes. Tres ejemplos de lo que vivimos hoy día, sin buscar demasiado, sin perder el norte sobre lo que el hombre es capaz de hacer.

El turismo sexual, el esclavismo, la violencia de género, la explotación infantil. Hay donde elegir para seguir preocupado.

Creo que empecé hablando de la película de Spasojevic. Lo que no recuerdo es que la haya recomendado. Como película de ficción, tiene que ser vista con tranquilidad.

Pero cómo pedir tranquilidad a un público concienciado de que en cualquier momento la trama puede llevarnos a remover nuestras conciencias.

Cómo pedir a unos padres que no piensen en la pena de muerte.

Cómo entender que cambien de parroquia a un cura culpable de pederastia sin más consecuencias. Algunos sí han sido condenados.

Pedofilia en la iglesia

Un film serbio: del horror a la pederastia.