Roberto Bolaño y su Amuleto

Yo no puedo olvidar nada. Dicen que ése es mi problema.

Yo soy la madre de los poetas de México.

Auxilio Lacouture confiesa estas palabras como si fuera la última habitante de México, la última madre de América, la última mujer del mundo.

Amuleto de Bolaño
Bolaño, Anagrama, 1999

Acabo de recordar por qué hacía dos o tres años -por poner- que no leía a Roberto Bolaño. Es tal el chute de literatura y de visionados diferentes que proporciona en una novela o cuento, de la vida, la muerte, la memoria y los perros del ser, que después de 2666, después de Fresán y Pitol y Rulfo y Arlt y Sábato, después de tanta literatura, uno se queda como trasegando palabras, componiendo textos normalitos, encontrando lobeznos que van de tigres

Yo tampoco puedo olvidar 2666. Cómo hacerlo. Es (son) una (s) novela (s) que te atrapa (n). La verdad de la vida; cómo hacer literatura de la buena. Morir leyendo, renacer releyendo. .

Auxilio (Socorro, ayuda, sos!) Lacouture narra una historia que se bifurca en varias: cómo se hizo madre de todos los poetas de México, cómo conoció a arturito Belano y cómo éste salva al amigo del alma del Rey de los Putos del DF. Entre otras cosas.

La novela, de unas 150 pp., menudita, llevadera, al principio me recordó al lector empedernido que se empeña en que todo lo de su autor (llámese Vian, Vila-Matas, Kundera, Clavino, Borges Cortázar, Melville, Fresán, García Márquez o Góngora, por dar la nota poética) predilecto le fascine. La mitad de la novela es presentación, desguace de elementos que luego se interpondrán en nuestro camino bien colocados para reventarnos la nariz, clavícula, espalda oh, dios… ¿acabo de leer lo que acaba de escribir Bolaño? Lo releo…

hay que leer esta novela para entender el proyecto literario de Bolaño. Para matizar Los detectives salvajes. Para redondear 2666. Entre otras cosas escritas por el chileno. Dios, qué bien escribe las epifanías -parece Fresán-, las visiones, los elementos oníricos.

Así que lean a Bolaño, carajo: leed, leed, malditos.

Vosotros, pensad que no somos parte de este mundo si no leemos, que no somos nada sin los libros, sin la literatura, los romances y los cuentos. Sin la poesía. Sin los mensajes intercalados entre las líneas que los buenos retóricos mandan en sus trabajos, no los malos o aprovechados que también coexisten y cohabitan con los reyes de las letras: esos, creen en el dios de la mediocridad, lo avalan con pamplinas pseudoliterarias y dejadeces intelectuales.

Las reiteraciones productivas, los silencios en sus justos momentos -tan importante es lo que se escribe como lo que se obvia para producir en el lector, algo que no se puede conseguir siendo un escritor mediocre, malo, patético, pésimo:

el trabajo intelectual, la curiosidad, las ganas, el compartir algo del esfuerzo que el creador ha colocado -pulido, acariciado, cuidado con mimo- en el umbral de la lengua castellana, española, llamadla comunicación, pero llamadla, a voces si queréis, pero llamadla.

Hoy he vuelto a leer a Bolaño.

Hoy he vuelto a desear con todos mis recuerdos, pasear por el DF, muerto de miedo y con Putas asesinas en la mano.

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Roberto Bolaño y su Amuleto

Prostitución, menores, consumo de pornografía infantil, pederastia.

Comienzo citando este blog, del que tomo su foto y animo a visitarlo.

Trata Infantil

Cuenta la tv que han desarticulado una nueva red de prostitución, que enganchaba menores a través del whatsapp, mediante medios psicológicos; hablan también de drogas… Vaya mezcla. Estos últimos hechos han sucedido en Murcia.

Uno de los debates que veo, centra la atención en que las chicas de 17 no son inocentes, pueden defenderse y que hay que educar a nuestros hijos. La otra voz dice que si hay mentiras, se aprovechan de ellas y somos el segundo país consumidor de pornografía infantil, la culpa es de la educación de los adultos.

Encuentro el internet, en Univisión que México es el primer país en distribución de pornografía infantil. En otras estadísticas hablan de Estados Unidos. Y de España. En Zócalo también se hicieron eco.

Lo que está claro, y causa estupor, rabia y pena, es que algo se está moviendo en las cloacas de la sociedad: en las mentes de algunos individuos, de ambos sexos para organizar en el último caso, pero sobre todo hombres para consumir, decía, algunos individuos trafican, hacen negocio, consumen y materializan sus deseos con mujeres  que de manera no voluntaria ejercen unos servicios sexuales impropios para su edad.

Algo se mueve en las sociedades llamadas evolucionadas, y no se ve la evolución por ningún lado. Debiera ser la protección, el ataque al peligroso, la caza del depredador sexual y la cobertura sanitaria y psicológica a quien sufre estos problemas: y laboralmente debieran acometerse medidas de protección, si la prostitución se ejerce como cualquier otro trabajo: libre e independientemente, aunque de esto podemos hablar también, largo y tendido, pues muchas voces hablan de la poca libertad de elección que muchas de las mujeres que se dedican a la prostitución, realmente poseen.

Cada noticia así, hace que decaiga la esperanza en el hombre. Que nos replanteemos la educación de una sociedad que consume prostitución, pornografía infantil… que permite la explotación de menores.

Qué ignorancia sobre nuestros congéneres. Y qué dolor comportarse peor que los animales por negocios, dinero y bienes materiales.

Prostitución, menores, consumo de pornografía infantil, pederastia.

México y el cine

Últimamente estoy viendo cine mexicano con creciente interés: México siempre me ha interesado (Mantra, Rodrigo Fresán; 2666, Roberto Bolaño, Rulfo, Pitol, Octavio Paz…) y de lo poco que conozco de cine, precisamente venía de la parte de Luis Buñuel (Los olvidados, por ejemplo).

Ahora que veo películas más o menos actuales, veo que hay potencial en algunas cabecitas mexicanas, para contar, criticar y hacer pensar. Y me causa profunda alegría, pues un pueblo así, con creadores que practiquen la autocrítica, es un pueblo a salvo de ombliguismo, narcisismos y derivados del ego.

Desde que viera la tópica Los tres caballeros (siendo niño) de Disney, me fascinó el color, el baile y el carácter de ese gallo. Luego de mayor, vista otra vez la animada cinta del norteamericano, podemos decir que obviando los tópico, quizá se quede en poco. La verdad es que el loro también me gustó: carioca y como el gallo, como una cabra.

He visto Somos lo que hay, sobre caníbales y situaciones familiares, que según veo por ahí, no cumple las expectativas: la verdad es que la película peca de ciertos tópicos (las putas y los gays sufren los ataques caníbales y la saña moralista), los polis no valen un duro, la familia desestructurada con la madre sola sin marido…

Pero bueno, recuerdo que no todo es esto, ya que a mí el tema del canibalismo me interesa. Pero claro, el lenguaje ha de ser el apropiado: muchos cuentan una historia -este es el caso- y nos dejan pensativos sobre la multitud de posibilidades que hay si alguien se pone detrás de una cámara, con ideas plasmadas en un buen guión, una fotografía en condiciones, luces, sonido… actores… y la gran pregunta es: ¿por qué una película tan oscura, de luz y tono narrativo, no aprovecha la fuerza de es oscuridad para intentar asombrar al espectador?

Alejandro González Iñárritu es mexicano: lo recuerdo bien: películas como Amores perros, 21 gramos Babel -entre otras- no tienen desperdicio, y lo sé, y lo reconozco.

También Detrás del poder de Javier Colinas: me interesa la parte central del argumento, creo que el final pierde fuerza, y nos lleva a la situación que todos esperamos. Es mi opinión respecto a una película que demuestra que unos buenos diálogos y un poco de violencia, bien organizados, pueden lograr maravillas.

Y termino con dos películas de un actor que me encantó: Damián Alcázar. Una es El infierno y otra es La ley de Herodes. Creo que los títulos son magníficos. Ambas son de Luis Estrada. Merece la pena ver las transformaciones que sufren los personajes, cómo el poder fomenta pequeñas metamorfosis que se hacen grietas mentales y cambian el carácter a las personas: fisonomía del poder en estado puro. Alcázar es un tipo que atrae: lo veo entrañable, justo, comedido, rozando el peligroso vacío e imitación -por parecido, por comediante- que dejara Mario Moreno Cantinflas -por cierto, un grande que decía frases como esta: “.O actuamos como caballeros o como lo que somos”.

Creo que estas dos películas combinan la hiel y la risa, la amargura de la verdad y la pasión del cambio: la corrupción más absoluta y el premio social a quien es capaz de amoldarse.

Siempre pienso que el actor mejora, al escuchar las recomendaciones de un buen director.

Así que supongo que veré Birdy y La dictadura perfecta: porque conozco algo del cine de Iñárritu y a Keaton -a ver…- y a Estrada y a Alcázar.

México y el cine