Tabletom, Roberto y los hermanos Ramírez

Volví a La Tranca; parece que ha pasado una puta eternidad desde que Pedro aliviara mi ignorancia preguntándome si no sabía cómo se llama popularmente la Plaza de San Pedro y si no conocía al del busto que allí habían colocado los del ayuntamiento de la capital malaguita.

De guateque.net

 Roberto González (Rockberto o Tabletom como lo llamaba Jesús Quintero en alguna entrevista) era un figura de la música y de la vida. Los hermanos Ramírez lo sabían y como ellos mismos cuentan, en La música contada, se conocieron en un camping a través de un inglés, la búsqueda de un guitarra y el glam de la época de por medio: mejor que yo lo cuentan los protagonistas.

De flickr.com

 Hace unos quince años (o algo más) conocí a un tío por internet: no, tranquilidad, no hubo sexo. Este muchacho se llamaba Kami y supo de un concierto de Tabletom en Granada, al que yo iba a asistir y estaba emocionado porque no conocía al grupo y era la primera vez que vería a Roberto y los Ramírez en acción: Kami me preguntó que dónde era el concierto. Yo contesté que en Graná. Ni corto ni perezoso me preguntó la hora del directo y me dijo que un poco antes me llamaría para ir juntos. Acojone total de primeras. De segundas, Kami apareció, me entregó un paquetito y me dijo”esto es para ti, puto payaso” (no por nada sino porque yo en aquella época y hoy incluso, tengo el correo electrónico de uno que parece que trabaja en un circo) y abriendo el regalito y mirándolo sorprendido, vi que se trataba del Vivitos y coleando (de 1996, por la discográfica Cambaya): le di un abrazo a este tío desconocido agradeciéndole el gesto y nos fuimos a la Sala Príncipe, en el Realejo. Por el camino me dijo que no me iba a hablar mucho durante el concierto, que se sabía las letras de Tabletom y que iba a cantar como un poseso.

Contraportada del Vivitos y coleando, de Amazon

 Entendí a Kami cuando empezó el directo: la sicodelia, el humo, los Ramírez tocando, la envoltura de los canutos y por supuesto, cuando Roberto abrió la boca. Impresionante pensé. En ese momento conocía -luego me enteré que era de Tabletom- el Agila de Extremo donde versionaban el “Me estoy quitando” (con el trabajito que me está costando).

De sangrespanola.wordpress.com

 A partir de ese momento, alguna vez más -dos veces más, una en Marbella y otra en Málaga si mi memoria no es uno de esos túneles y túneles de humaredas-  volví a contemplar la magia de este grupo en directo: grupo malaguita donde los haya que le canta al “Pescaíto frito“, capaz de hacer una “Cazuela de rock” con ingredientes necesarios como la melancolía, la memoria y el buen humor o de unos simples “genarios” (como cantaban los Mártires del compás) conseguir con la mejor música posible un “Reggae de las macetas”.

Me reí con Roberto y disfruté la música de los Ramírez. Echo de menos saber que Roberto está vivo, pero sus cds siguen ahí, esperando a que la gente joven o no tanto, descubra la chispa de un grupo que acompaña la soledad que vivimos magníficamente. Tienen una potencia y una delicadeza espectaculares. Como muestra, la canción del “Vampiro“, en el 92, canal sur (…y me arrojo con valor, salgo volando…), cuyo final es una declaración de intenciones, la rapidez, la vida, el bullir de las venas en esa batería y Roberto “escondido en un portal…y vigilando” “¡sí.. a ti!

                                                           De kosovision.blogspot.com

 Absolutamente recomendable este grupo. Se disfruta con grabaciones de estudio y se maravilla uno con los directos que consiguieron.

 Otra cosita buena más de Málaga.

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Tabletom, Roberto y los hermanos Ramírez