Migue Benítez, Los Delinqüentes y Rockberto

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Esto no es lo que le prometí al autor de ese pedazo de libro sobre los diez años de Los Delinqüentes, pero creo que entre el Canijo, Diego Pozo y demás Delinqüentes sabrán perdonarme: quería que esto fuera para Migue. Y para Roberto.

Santiago Secades tuvo la fortuna de vivir al lado de los escenarios cuando esta banda erizadora de vello tocaba.

El libro ‘Los Delinqüentes. 10 Años De Filosofía Garrapatera’ (Una Décima de Segundo Producciones, 2013) no tiene desperdicio, por fotos, comentarios, reflexiones y demás.

‘Me estoy quitando’ es de Tabletom como ‘A la luz del Lorenzo’ es de Los Delinqüentes.

Escuchar los discos del grupo, la voz de Migue Benítez -después de leer algo, recordar mucho- hace que me plantee la alegría que me siguen provocando y que me provocaron.

El libro es una gozada: material gráfico, anécdotas del grupo -de todos los que fueron muy Delinqüentes y no nombro- y sobre todo, la evolución de una gente musical por naturaleza: innatamente “yo nunca paro de cantar” y estoy “to’ el día en la calle”, como cualquier garrapatero.

Nada que ver con lo andaluz que solo se “reconoce” o se nos ve por ahí. ‘El aire de la calle’ es otra historia, tan de por ahí como de por aquí, como saben garrapateros y garrapateras del mundo.

Si alguien curioseando entre grupos españoles quiere, tiene una oportunidad de oro para escapar de lo típico: Migue Benítez, Canijo y Diego Pozo -ya digo, no nombro a tela de gente que sigue ahí, -“y ya no existe medicina”- hicieron, deshicieron, tomaron lo mejor de la gente que los rodeaba, rehicieron y soltaron: y vaya si lo recibimos bien.

Supongo que la memoria -“cae la noche llenita de estrellas”- es lo que os queda para diferenciarnos de los que hacen del pensamiento único un dogma: “solo quiero mirar a las nubes”, carajo-; así que si queremos endosarnos un tanto a nuestro favor, escuchar al grupo de Jerez será tener a “un gitano que cantaba blues muy americano” en nuestra propia casa, sentir que las ‘Condiciones pajareras’ no nos son ajenas y qué coño, echar de menos a un tío como Migue Benítez cada vez que vemos al Canijo con sus proyectos en directo, guste más o menos lo que hace el amigo de aquel que era un garrapatero de madrugada a madrugada.

Descubrir directos con Diego Pozo, el Canijo y Roberto -sabiendo las coplas- es la felicidad, porque el camino normal -‘La primavera trompetera’- tenía que llegar.

“Y ponerme a gusto hasta petalear… ay que a las flores les dé el agua…”

Letras para hacer -todo a su tiempo- un pequeño estudio -pequeño por mi capacidad- y porque a veces la alegría no se puede expresar en todo su esplendor.

Y venía esto, Migue, Canijo, Diego… a que el libro de Secades es un documento de una época, un testimonio de lo vivimos, vivíamos y ha de ser recordado.

Manu Benítez sabrá de lo que hablo. O eso espero: el corazón y la voz siguen presentes.

Cantidad de garrapatería así lo siente también.

Y a todo esto: “que no te enteras…”

Bueno, pues eso: que quería recordar a Roberto y a Migue. Y sus coplas son lo que de vez en cuando hace que me escape y no tenga tan presente el dolor que embarga la vida y blablablá.

Que Tabletom y Los Delinqüentes. Con todo lo que conlleva esto. Y orgullo garrapatero y malaguita.

Simplemente eso.

Que, para mí, no es poco.

Migue Benítez, Los Delinqüentes y Rockberto