Las aventuras de Solomon Kane: Robert E. Howard

Las aventuras de Solomon Kane, Robert E. Howard, Anaya, 1994.

Foto del autor (wikipedia)Robert E Howard suit.jpg

Traduce y realiza la edición Javier Martín Lalanda. Y preciosa edición, por cierto. Curiosas vocales, terminaciones de palabras.

Pero lo importante, obviamente, son los textos de Howard por los que se pasea, lucha y sufre un curiosísimo personaje: Solomon Kane. Vestido de negro, con espada, cuchillo y pistola, de planteamientos fijos y legal como él solo: ayuda a los que están en apuros, es un kamikaze con los enemigos sean humanos o no, sea uno o una, o decenas de ellos y ellas… un impresionante personajes que se va afianzando relato tras relato.

Uno de los más extensos del libro, Luna de calaveras, escrito con 24 años (1930) es muy significativo del desarrollo literario que el autor nos propone: y llamativo es que un autor que muere con 30 años, tenga la capacidad de trabajo de Howard, creador de mitos como Sonia la Roja, Kull y Conan (quizá el más conocido por comics y películas) entre otros.

Al saber manejar descripciones, personajes y tensión dramática, se hace la lectura amena y nos involucra en las oscuridades y tenebrosas estancias de lúgubres castillos, que más que decorados, se convierten en correlato de los personajes tétricos que pululan por las páginas del libro.

El puritano Kane tiene algún amigo -pocos- que de vez en cuando ayuda al protagonista,Cubierta de Solomon Kane pero usualmente cumple el prototipo de solitario luchador contra la oscuridad: resuelve apuros en situaciones difíciles, tanto por medio de la violencia como por unos extraños razonamientos que al final consiguen que llegue a buen puerto alguien que no las tenía todas consigo.

Es un libro para disfrutarlo poco a poco, ya que es de esta manera como se conoce al personaje: en eso Howard, dando características del héroe y opinando sobre la rectitud de comportamiento del mismo, nos lleva a pensar lo equivocado del planteamiento o a reconocer el valor -ciego, obcecado, extremo- que lo impulsa a pelear por lo que se considera en contra de la naturaleza o de la rectitud que suponemos mueve al espadachín.

Y luego están los mapas que ilustran la edición. Los relatos inconclusos. Los poemas en la lengua original.

El castillo del diablo             Solomon Kane en África

Este libro hará las delicias de quienes disfruten con el misterio, la oscuridad, un buen héroe que nunca se rinde.

La gran metáfora del inconformismo: aunque esté equivocado merece la pena examinarlo, leerlo, verlo, vivirlo (si hay valor).

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Las aventuras de Solomon Kane: Robert E. Howard