La huida de la imaginación, Vicente Luis Mora

Vicente Luis Mora, La huida de la imaginación, Valencia, Pretextos, 2019

Como hay que predicar con el ejemplo, Vicente Luis Mora consigue un libro de crítica literaria -incluido ejercicio de comparación- impecable: bien escrito, con unas solidas razones argumentativas y nada del pavoneo intelectual que comprobamos en otras figuras de la literatura española.

Recapitulemos: Mora es poeta, novelista, cuentista y ensayista. Deja exhausto leer su bibliografía. Como ejemplo, hace poco compartió quince artículos sobre literatura, arte y la relación entre ambas disciplinas publicados en las más prestigiosas revistas especializadas del momento. Sus intereses recorren gran parte del mundo artístico y literario y, me puedo equivocar -que por otro lado no tendría nada de extraordinario- pero tras la lectura atenta de este libro, creo que la impostura no ha hecho mella en su discurso, que, como todo, puede agradar más o menos, pero como él mismo afirma en sus páginas, el crítico literario ha de decir la verdad y no vino para hacer amigos.

Valiente principio (afirmo).

Contemplo con estupor cómo el autor no ha sido sacrificado en la pira de la vanidad. Sigue vivo, coleando, trabajando por una literatura mejor, más literaria, menos ególatra.

La lectura de este libro es esencial para quien quiera saber algo sobre la literatura española de los últimos cuarenta años: al menos sobre la que practican autores y autoras de reconocimiento a nivel nacional. Mora parece haber leído todo, parece conocer características, enclaves y terminologías; libros, intencionalidades, conexiones. Y es digno de elogio el conectarnos a quienes no sabemos mucho de esto ni de aquello, con un pensamiento que va más allá de las ocurrencias críticas de cierta gente. O de la fe indómita de quienes defienden a sus diosas o dioses literarios sin la perspectiva del tiempo, la calidad, las certezas comprobables en pos de conseguir un premio, una publicación, la incñusión en algún libro colectivo.

No voy a destripar el libro y voy a ser muy claro: Vicente Luis Mora nos habla de que para escribir -lo siento, hermanos perros, hermanas perras, vagos y vagas- hay que trabajar, sí: leer mucho y cada vez mejor, a ser posible: variadas lecturas, clásicos, novedades, quienes forman la tradición y quienes parece que van a formarlos; conocer normas, leyes, herrameintas métricas, retóricas, leer manuales, novelas, poemarios, ensayos sobre literatura, arte… Y después releer. Y ya si eso, escribir.

Y olvidarnos algo de nosotros mismos, recurrir a la fantasía incluso en el realismo. Que también explica lo que es y no, no es malo. Ni bueno. Depende de quién y cómo lo utilice.

El libro es denso pero está escrito con un afán comunicativo que se agradece. Habla de libros, de lecturas, de poemas. Habla sobre periodismo y música. Y cine y en su bibliografía cita a James Wood pero no a Vila-Matas.

El libro trata de hacernos entender que ser escritor es un trabajo y se cuestiona cuántas de las personas que hoy dicen que lo son, en realidad pueden ser llamados así. Apela a la inteligencia de no venderse al mercado, al mejor postor si eso encadena a tener que seguir el camino cuesta abajo de la facilidad, la mediocridad y la indecencia -esto es mío- a la que han llegado algunos escritores, algunas escritoras, por querer estar ahí, relumbrando ya no por sus obras, porque la obra parece ser lo de menos, sino por ellos o ellas mismas, como si quien escribe fuera más importante que lo que se escribe. Como si escribir fuera más importante que leer.

Un grito esperanzado. Al menos para quien esto escribe. Y valiente. Hace falta tener redaños para criticar a quienes se critica en este libro. Pero Mora es sutil, sencillo, elegante y -oh, no, pensarán algunos- está muy informado y ejecuta con precisión operaciones intelectuales que nos llevan a disfrutar de la lectura de un libro que aparenta ser arduo, pero nada de eso: sabe proporcionar el interés con las verdades, esas certezas que expone, las preguntas que nos lanza. Participaremos en el libro, que en resumen, engancha, es una maravilla y causa estupor, alegría y admiración.

Polémico, sincero y divertido: asombrado y asombroso
La huida de la imaginación, Vicente Luis Mora