Félix Grande: Siniestro lugar este mundo, caballeros

Félix Grande, Siniestro lugar...Félix Grande, Lugar siniestro este mundo, caballeros, Calambur, 2006.

Félix Grande reunió esto textos hasta los años 80. Son una bellísima colección dividida en dos partes que mantienen un diálogo por contraste, ya que la primera parte Tiempos modernos, es la insistencia en acercarse al mundo cotidiano -desde un punto de vista personal, como veremos- y la segunda, Parábolas, es una especie de compendio de obsesiones personales de cada uno de los personajes que aparecen y que el narrador mantiene con vida por medio de la palabra.

Porque es puro ejercicio literario este libro: es la maravilla de la práctica literaria en prosa. La relectura sirve para volver a reconocer textos que, si no olvidados, estaban recónditos en la memoria: qué curioso que de los mejores, podamos elegir Sara, una historia de amor y pasión fina, elegante, sutil, terrorífica… y el último de la segunda parte, La cucaña.

El que abre el libro. El otro que lo cierra. Es de imaginar que el cerebro -el mío, al menos- funciona así: la ansiedad por terminar el libro y la previa fascinación de empezarlo.

Es un libro extraño, ya lo advierte el título. Es preocupante. Con citas de Beckett, Félix Grande recuerda a él: a ese mundo formado de no-esperanza, de palabras que mueven la realidad al antojo de un azar que deja desvalido al protagonista delante del otro. Y también recuerda a la tristeza de Vallejo. Y al extrañamiento que provocaba al narrar, y se esforzaba en conseguir Onetti, del que me lea lo que me lea, me parece raro, extraño, preocupante, ininteligiblemente bien escrito y un ambiente espeluznante.

Así que grande, utilizando los artificios literarios, que maneja tan bien, que ni los exhibe -salvo contadas ocasiones, para reforzar la tensión-.

La primera parte es más pública: el lado de afuera (que diría Fresán) se corresponde perfectamente con un personajes que nos cuenta qué le ocurre respecto al mundo, con un tú o él, enfrentados al primero. Hay un ellos, las historias transcurren en casas, pueblos o ciudades; las reflexiones son profundas, brillantes. El lenguajes que utiliza el escritor llega a acariciar levemente la prosa poética, haciendo brotar en nosotros, la sensación de que ciertos estilos literarios que predican la sencillez por la sencillez y la claridad meridiana para acercarse al público, están en mi opinión, equivocadas: por favor, releamos una y otra vez el cuento La noche inmensa de tu pelo. Es un texto breve, exquisito, delicado. Dos páginas, no le hace falta más al gran escritor, al literato preocupado por contar con palabras, no con acciones extraliterarias.

Si el lector toma la segunda parte, aprenderá a mirarse a si mismo de diferentes maneras. El narrador cambia dependiendo de la historia y sin duda, mi historia favorita es La momia. es solo un ejemplo de cómo la conciencia puede manipular al individuo. Las enfermedades mentales en esta obra de Félix Grande están presentes desde el principio. Recordemos que las justificaciones que los personajes realizan pueden convencer o no al lector, aquello de estar de acuerdo con los protagonistas, implicándonos más o menos en la historia. Aquí, ahora, en estos relatos, en las Parábolas de Félix Grande donde las confesiones, el teatro, las gesticulaciones y las variantes de los sentimientos se tornan importantes, recordamos a Bajtin y su extrañamiento, por recordar a alguien que nos ayude, -diosmío, como escribe Grande- a sobrellevar aquel recuerdo onettiano, aquellas manos que sufren sin volverse de Beckett, esas palabritas dichas al oído que nos harán sufrir por recordar si levantamos la vista del libro.

Hay que leer a Félix Grande porque, para terminar, me recuerda a otro monstruo de la naturaleza literaria: Valente. Y en concreto, a Fragmentos para un libro futuro. Ese libro que servirá en tiempos venideros cuando algunos se cansen de contar una y otra vez la realidad. Así, pero en prosa, quien descubra en el libro de Grande, las pistas que deja para la construcción de relatos, títulos, actitudes de los personajes… -en concreto hay un cuento que aporta maravillosas estrategias- podrá deleitarnos mañana con cuentos, novelas o microficciones que valdrá la pena leer y analizar, para seguir sorprendiéndonos “con los ojos vueltos” y sin pasaportes artificiales de hasta qué lugares puede transportarnos la gran literatura. Félix Grande consigue todo lo que el lector y escritor necesitan en un cuento y todo, realizado con la principal herramienta que posee: el lenguaje. Y no lo escribo gratuitamente, échenle un vistazo al primer cuento del libro, Sara.

Así que lean -leed, leed, malditos- a Félix Grande. Flamencólogo, poeta, cuentista, novelista… Elijan su campo. Abran el libro. Ahora, ya: disfruten.

De culturamas.es

Anuncios
Félix Grande: Siniestro lugar este mundo, caballeros