Julio Camba: Esto, lo otro y lo de más allá

Esto, lo otro y lo de más allá
De Alcaná Libros

 La edición de Cátedra de 1994, contiene una introducción de Mario Parajón, especialista que explica la vida y la obra del periodista de manera clara, pedagógica y sencilla.

 El libro no tiene desperdicio: publicado en 1945, contiene artículos de todo tipo, recogidos en varios apartados: Cine, Barbas, Médicos, Humo, Bailes, Años, Lenguas y Modas; viendo estos temas, entendemos el título del volumen.

 Un viajero como Camba tiene opinión sobre todo. Y lo que escribe, él mismo lo contradice: quizá este es el rasgo más divertido del libro en conjunto. Parece que discute consigo mismo y nos lo ofrece, así que no sabemos a veces qué opina el autor, hasta que llegamos al resultado final del artículo, que recoge lo que decía al principio y resume una opinión a menudo irónica que nos hace reflexionar y nos permite recoger temas de ayer que hoy, desgraciadamente no han pasado de moda, como el egocentrismo y las preocupaciones mundanas, la cirugía plástica y algunas de sus nefastas consecuencias o el vicio de fumar que algunos -de la época- ponían por delante incluso de alimentarse.

 Hay que leer a Camba porque tiene un estilo desenfadado y fresco, utiliza un prosa limpia y llena de sentido.

 Puede que para algunos lectores la sección de “Lenguas” sea interesante, puede que otros vean en la parte de las “Modas” algún espejo perdido -como en “Humos”, una niebla personal- y todos sin excepción nos reconoceremos en “Años”: nadie quiere envejecer, todos queremos perdurar jóvenes y Camba tiene algunas frases magistrales.

 Critica al hombre y sus devaneos con los sombreros (¿qué hombre se atreverá a decir a la mujer lo que tiene que pagar por sus tocados cuando él gasta tanto…?); también, tras “crucificar” en un artículo a otro que presumía de nariz recién operada, podemos encontrar esto:

Un tiempo llegará en el que ninguna mujer verdaderamente distinguida osará presentarse en sociedad dos temporadas seguidas con la misma cara. No. Desde el descubrimiento del <<Portex>> la cirugía estética tiene posibilidades enormes y, en cuanto las mujeres se enteren de que pueden hacer con sus orejas, con sus narices, con sus bocas y hasta con sus ojos los mismos trucos y combinaciones que hacen hoy con sus vestidos y con sus sombreros, ¿qué duda cabe de que los harán?

 Y en El masaje, artículo sobre el cuerpo y sus cuidados supuestamente, llega a esta reflexión, que me parece actual, sugerente y definitiva:

Una máxima que todos hemos aprendido en la niñez es que el trabajo ennoblece y dignifica, mientras otra, más utilitaria, lo presenta como la base de todas las fortunas, y es indudable que cada una de estas máximas se refiere a una clase de trabajo muy diferente de aquél a que alude la otra. Para ganar dinero, lo mejor, evidentemente, es hacer trabajar al prójimo; pero si queremos que el trabajo nos ennoblezca, que nos dignifique o, simplemente, nos adelgace, forzoso nos será realizarlo nosotros mismos con el consabido sudor de nuestra frente.

Son solo dos ejemplos. Creo que seguiré buscando libros de Camba: sus facetas de viajero, periodista y gourmet -que por lo visto lo fue, y bueno, y deja constancia de ello en La casa de Lúculo– son atractivas y esto, el carácter, las lecturas, la apertura de mente… se nota en sus artículos y preocupaciones.

 Creo que es muy recomendable su lectura: veo que hay actitudes que desde los años 40 -y antes, claro- y reacciones que no han cambiado: y para mostrarlas hechas literatura, está Camba.

Julio Camba
De eldiario.es
Julio Camba: Esto, lo otro y lo de más allá