Pedro Reyes en la memoria

De elconfidencial.com

Pensé en un texto absurdo, surrealista, histriónico.

Pensé en un homenaje a la altura de Pedro Reyes que acaba de morir con 53 años. Uno de los grandes del humor, personalmente me acompañó muchos mediodías cuando volvía del colegio, y como posteriormente pasó con Chiquito de la Calzada, los compañeros comentábamos en el patio sus locuras al día siguiente.

No sé si mi memoria da para acordarme de La bola de cristal, pero entreveo a Alaska, Pablo Carbonell, la bruja Avería… pero no recuerdo demasiado a Pedro Reyes. Es de imaginar que tampoco lo entendía, porque al tiempo, me costaba a veces entender que su lógica humorística era si no, ilógica, al menos a-lógica, quiera decir esto lo que quiera decir. Je.

De hoycinema.abc.es

Su bigote y sus pelos largas con la calvilla al frente, esos ojos de loco  y las voces, los gritos, la desesperación que ponía en algunas actuaciones… sus palabrotas, sus cortes bruscos, elipsis increíbles y cambios de tonos vocales, son inolvidables. En la red hay algunos grandes ejemplos. Muchos cómicos, ya sea su tono o su apariencia, han bebido de él. Como él bebió de Tip y Coll, por ejemplo e imagino que juntarse con Carbonell, tampoco era moco de pavo, a juzgar por cómo tiene la cabeza este último cómico, cantante y actor.

Pedro Reyes era un grande. Cantaba, hablaba, relataba y agonizaba en el escenario. Sus chistes estaban puestos al servicio del ornato que reproducía con matices y variantes. De youtube, de Solosilencio:

Uno de los momentos más espectaculares que recuerdo de él, fue en un Vip Noche, programa que presentaba Emilio Aragón, donde lo concursantes intentaban completar el tres en raya de toda la vida. Los invitados eran cantantes, humoristas… Y en una de las tomas falsas, aparecen Los Morancos, en otra Gomaespuma cantando y en la que prefiero, Pedro Reyes: y éste, con un arte propio de “Tú eres el fraScaso de mi matrimonioooo” interpreta la siguiente copla:

“Suigirióse al destino,

cual bella solución para mendigo

trastocado por el tiempo,

hallábase el instante rojo (ay, ay),

sugirióse al destino…

cual bella solución,

morir borracho (ay, ay)

qué tentación

morir borracho, aaaaaay,

¡qué tentación…!”

No sé si alguien lo recuerda: apelo a mi memoria porque lo he visto muchas veces en VHS, pero ya, como es de comprender, no lo recuerdo perfectamente.

No he podido encontrarlo en youtube ni en la red. Qué recuerdos.

Dejo un chiste recogido de youtube, de Andrés Heisenberg:

En fin, que algunos lo recordaremos, porque era un fiera en su trabajo: hacer reír, sorprender, comunicar un sentimiento de felicidad, tan necesario entonces (aquellos maravillosos e inconscientes años) y cómo no, ahora que pasamos por una época oscura en lo que a cultura y humor -la realidad se impone- se refiere.

¡Salud, maestro!

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