Exilio V

De pinterest.com

 de testamentos o elecciones de reparto para quienes vengan, que vendrán. nos destruyeron, queridos descendientes, como vosotros los destruiréis a ellos, no os regodeéis en el placer de la humillación, recordemos la historia: no la repitamos, pues.

 no seremos mejores, predicamos, dijeron, no seremos personas si permitimos un holocausto tras otro, sin aprender a respetar la vida. si nos quitaron la música, el cuento, el diálogo, la familia, la razón crítica, el amor, la risa.

 asumo la derrota como una forma personal de solidaridad egoísta con el futuro de nuestra especie. no quedan verdes esplendorosos, bonobos del amor, ballenas de la lujuria musical.

 perdimos la magia, el sentido común, el erotismo de las caderas, la pornografía que encierran los rituales previos al orgasmo.

 ascendemos por última vez a la montaña de la desesperación, destruidas y enterradas las esperanzas tras el orín que el tiempo de la humillación fue imponiendo, pintando con la acuarela de la vejez, esas aguas marchitas y enclaustradas en sí mismas.

 solo el vacío nos espera, me espera la soledad de eones de tránsito: de la nada a la nada, ya lo dijeron los clásicos. no hay tecnología, ficción o palabra que al convencido asesino -¿lo es, por tanto?- detenga en la cicatriz que no cerrará ni en la memoria, pues herida no llegará a ser.

 la justicia de la sal y el resto de la panacea.

 el bendecido traje de la futilidad.

 nuestras manos, arrugas ya, sobre el recuerdo de lo que produjo felicidad.

 unos labios añorados entre tanta desmemoria.

 la belleza.

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Exilio V

Exilio IV

Zdzislaw Beksinski - Bocetos, dibujos y delirios [Arte]
De http://www.taringa.net/comunidades/liberarte/2160756/Zdzislaw-Beksinski—Bocetos-dibujos-y-delirios-Arte.html

 fue la peor condena asumida: la pérdida de la risa.

 imaginar el mundo sin el gesto del bebé satisfecho, del padre orgulloso y la madre enaltecida, del hombre o la mujer que amamos.

 así pues -sentimos- no nos podían quitar nada más, el dolor era real, los aires embrutecidos, no había risas, candores, sensatas palabras de regocijo.

 y la esperanza de recobrar nuestro territorio, entonces, ardió, las pavesas dibujaron rostros amargos, hieles nuevas hasta entonces solo estudiadas, las parameras hondas, los traidores cerca.

 desde las fallas del pensamiento que admitimos poseer, la locura desapareció, la cuerda se tensaba en cada rama de cada árbol y los genios fueron consumiendo su porción de habitualidad.

 así nos desterramos los de sangre joven; así nos desterramos los que desterramos a nuestros padres, forzados por los bárbaros que sí, esta vez llegaron e impusieron los machetazos dorados a nuestros hijos.

 machetes del oro extraído de la mina del fanatismo: el oro puro del rencor.

Exilio IV

Exilio III

 …y lo sabía desde hace un tiempo. nos pusieron lecturas incomprensibles que trataban de abandonos, viajes, despedidas.

 no temimos ninguno, alguna preguntó algo, otro pidió fechas, pero ni una voz se rasgó en cobres salados ni una mano acarició el cuchillo del destino. aplacamos a cánticos esas horas hasta que llegaron los lectores, tras el aviso, tras nuestros epitafios.

 los hijos que leen a los padres sin que los nietos dejen de jugar con la tierra: esa es la imagen que guardamos en la poca memoria que nos va quedando.

 ya no hay lacerantes agonías de recuerdos malformados

ni penumbras de rencorosas alegrías olvidadas.

 puede que añada algo pues están transcribiendo mis palabras, adustos, yertos, sin una miserable lengua misericordiosa que detenga el futuro.

 avisan, eso sí, de las fieras o carroñeros o temperaturas o falta de ungüentos. como si no supiéramos nuestro final, y estuvieran despertando a la paternidad ya conocida.

 nos adentraremos, sí, hasta que nos desluzca el rostro el oro de la ceguera que ansiamos o el zafiro rasgue nuestros cerebros. la belleza murió y no quedan manos para esculpirla, pues no hay memoria que riegue la desesperanzada muestra de humanidad que nos ofrecen los que nos proporcionan camino.

 nadie nos despide. nadie deja de mirar sus arrastrados pasos, nadie gime, gira la cabeza, gimotea un rezo.

 todo quedo atrás. nos enfrentaremos a lo pactado.

Exilio III

Exilio II. Vejez y juventud.

…y desprende un aroma particular: los extremos extreman hedores, fragancias, pistilos.

 el salvaje ahuyenta a gritos espíritus devoradores de almas, eso dijeron los viejos; nosotros, los más jóvenes, comprendemos que la niñez ha de ser protegida, aun aquí: la tierra prometida del fin, el desierto falto de arena, el yermo sin páramo, la creación sin repetidos cánticos.

 la nobleza de la solidaridad, el perder la vida en manos de otro, la sutileza del amor que ni se consiente ni abandona; la falta de egoísmo de algunos miembros de la comunidad es compensada por la estrechez de miras que la luna, azul neón en la discoteca de los tiempos, imprime en otros, en otras, en grupos que según ellos construyeron una y única, la belleza del crujido de un hueso roto, de una herida limpia, de una piedra cuyo destino jamás fue otro que el de construir un reino de paz, y hoy es síntoma de envidias.

 pero así estamos y seguiremos: hay cosas que no cambian; hay situaciones irreales que preferirían ser sueños, al menos los poetas los cantarían en versos sempiternos de belleza delicuescente que animarían a los moribundos porque ¿qué somos sino padres sin futuro, madres abrigadas de desesperanza, hijos e hijas con la desidia de la muerte enfilada en los húmeros para señalar al enemigo que se aproxima, que llega, que nos asistirá en breve para recordarnos a desolación, que no, que tampoco aquí estamos en nuestro lugar, que este no es nuestro sitio, que la tristeza es amplia, ajena, ancha, impoluta, como siempre fue.

 así que nos acercamos de vez en cuando a la choza del chamán o brujo o intelectual o poeta o recolector o maestro y contemplamos láminas, palabras, silencios descritos por otros que ya vivieron el pavoroso espacio de la soledad. poco trajimos al marcharnos y menos llevaremos cuando volvamos a ser expulsados.

 así la historia, así los recuerdos, así la edad, así el ser humano.

De weheartit.com
Exilio II. Vejez y juventud.

Exilio I. Principio del fin.

 ni siquiera recuerdo cómo empezó a derruirse todo: la moral, el arte, las relaciones, los hijos. lo que llueve desde entonces es ácido puro, rencor del mar, desidias infaustas.

 ni siquiera ya, bajo este clima ajusticiado por el hombre, recordamos a nuestras madres y hermanas, a nuestros abuelos, a nuestros vecinos; algún gato llega, mira las cenizas, lame la pared que cayó, se va.

 volver a lo mismo de siempre cuando la rutina no tiene color, matices, ladridos, sensualidad alguna, es estremecedor.

 abandonamos entonces el barco, el faro su hundió en el claror de la envidia, la casa nos  es propicia a la despedida, el cuarto de los niños se ahogó en una caterva de abismos divertidos.

 surge la incógnita del regreso como fugaz desolación de la tierra yerma que se extiende ante nuestros ojos, arrasados y dominados, con el filo de la daga en la espalda de los que quedamos vivos, y además, elegidos sin ningún remordimiento, para poner por escrito lo que la decadencia impuesta por el violento sentir ha disipado del real momento vivido.

 no es el dolor lo que impunemente se clava en el recuerdo ahora: es la melancolía de saber que llegará el día en que no sepamos, ni siquiera ahora que anotamos nuestras posiciones y los mapas son de niebla, por qué nos fuimos, cambió nuestra historia, por qué el exilio se normalizará.

 entonces hará su aparición la impresionante belleza de lo triste. Y seremos pasto del tiempo, si no lo somos ya.

De en.wikipedia.org
Exilio I. Principio del fin.