¡Vivan los novios, viva García Berlanga!

J. L. García Berlanga, ¡Vivan los novios!, 1970.

Impresionante, obsesiva, desternillante, triste, sorprendente.

Impresionante el elenco de actores que pudo reunir Berlanga para desarrollar esta disparatada historia: López Vázquez, José María Prada, Manuel Alexandre, Laly Soldevila o (Jose) Luis Ciges entre otros.

Obsesiva y recurrente la idea de la mujer foránea, la rubia, la alta, la del norte… la mirada de López Vázquez, desde el principio hasta el final (hasta tres veces en los momentos más duros y más, con otros tantos flashbacks, provocados como pequeños cortocircuitos en la cabeza del protagonista hasta que se produce la descarga total) está dirigida por la visión de sus deseos, no regida por la racionalidad que deben concederle ciertos momentos.

Desternillante la dialéctica entre lo raro y lo normal, que se da entre el protagonista y la familia y conocidos de la novia (repleta de personajes geniales: Pepito, un hermano, prototipo del listillo, Carlos, el otro hermano que se olvida hasta de dónde tiene la cara, Ciges como el cura…)

Triste elección la del matrimonio que muchas parejas en una España tan gris y solo alumbrada por el cabello solar de la lujuria, tuvieron que tomar. Triste el músculo de la intolerancia cuando el gusto es irreprochable por naturaleza. Triste el personaje de Leo Pozas, muy triste.

Sorprendente el resultado final, lo bien desarrolladas que están las escenas, la mano de Berlanga, en la muestra de la playa, las guiris ,el luto, el acompañamiento, el entierro, el final de la película: una epifanía espectacular donde descubrimos los sueños y deseos del que está encerrado tras los barrotes sociales que nos vamos imponiendo.

El agua, los chapoteos, cuándo y donde se producen, la simbología. El dibujo, el dinero, la heterosexualidad, la fidelidad, lo descarnado de la realidad. El aluvión de risas tristes, la tarta de novios, el hielo (que es agua sólida), los olvidos y la ayuda. El aire, la libertad.

Tantos temas, que me sorprende cuando leo las críticas del momento.

Pasen y vean: Berlanga en estado puro.

¡Vivan los novios, viva García Berlanga!