Ciao, Anita… Ekberg

Ayer pasó a la memoria -si es que no lo estaba todavía- colectiva, convirtiéndose en mito -si es que ya no lo era- una de las figuras que le reportó a Fellini el renombre que tiene como director. Cuando la vi en La dolce vita o en Boccaccio ’70, descubrí una rubia potente, sensual, de mirada impresionante y curvas espectaculares. La escena del baile, la de la fuente, la de la bofetada… y después enfrentada a don Antonio, el puritano…todos esos elementos ya comentados mil veces, que no por ello, pierden vigencia.

Creo que fue con Intervista (1987), donde me fascinó esta mujer: ya mayor, con esa complicidad eterna con Mastroianni, recordando sus tiempos mozos delante del propio Fellini, que rueda una película sobre cómo rueda él las suyas…. Impresionante Fellini, impresionante historia…

Creo que la escena que me enamoró de la película, fue la que se desarrolla en casa de Anita Ekberg, cuando recuerdan, viendo La dolce vita, su juventud, su belleza, su eternidad… Y Marcello, con un vaso en la mano, le dice muy serio a la Ekberg, algo así como:

-Anita, ¿puedo decirte algo que nunca te dije?

-Claro- responde ella.

-Sírveme otra copa- y los dos ríen.

Quizá no era precisamente así pero quiero dejar que mi memoria actúe: sé que no es así, pero mi memoria quiere recordar ese gag, el fino sentido del humor que Fellini quiso imprimir a una confesión que es puro juego, con una destreza propia de maestro que sabe perfectamente cuándo y cómo romper la expectativa del público.

Intervista : Photo Anita Ekberg, Marcello Mastroianni

Fellini es un artista muy completo, en mi opinión. Ya comentaré algo de 8 1/2. O de La dolce vita. Las volveré a ver, claro.

Ciao, Anita… Ekberg