Ray Loriga, Trífero y la ficción

De tuslibrosdesegundamano.blogspot.com

Ray Loriga, Trífero, 2000.

Las expectativas puestas en algunas novelas, en algunas películas o en algunos poemarios, últimamente han hecho del silencio, la mejor arma para combatir el estropicio intelectual que algunos autores han ido construyendo a lo largo de sus vidas.

Alabados sean los dioses, siempre, cuando la primera incursión, motivada por las referencias externas -Fresán y la introducción a Historia argentina, 3ª  edición, aumentada y corregida; alguna noticia puntual de sus novelas, las fotos que muestra de rebelde encausado…- es como la que he sufrido con Ray Loriga (Madrid, 1967).

Compulsivamente -nada nuevo- comenzamos a leer. Trífero, extraño título y retorcido apellido para el protagonista. Ya no lo olvidaremos.

Loriga consigue después de las primeras páginas, provocar la curiosidad a lo largo de toda una novela enclaustrada en las sombras, las pertinencias de los personajes que va haciendo desfilar por las páginas y los contrastes entre unos y otros.

Esparce, recolecta y recuerda (procedimiento barroco). No es de extrañar que como él mismo cuenta, hace muchos años, fuera a visitar a un autor que vivía lejos -argentino, 27 años, calavera de Mickey en la cubierta de la edición española- porque había sentido cercanía con sus formas de escritura, sus preocupaciones.

Los flashbacks, tienen un sentido profundo en esta obra: Trífero nos cuenta su vida, que por otra parte es ficticia (Doctor Trífero), con la soltura del que no está muy preocupado porque habrá de variar -como el viento la veleta, como la veleta el viento- en ese preciso momento de la epifanía o pre-epifanía, imagen, símbolo, aparición de un sol mucho más potente a ojos humanos, que esas estrellitas que sembramos durante la primera toma de conciencia del cielo.

Qué alegría pues, sentirse Trífero, desistir de la verdad de la vida y de la historia porque nosotros vamos creando nuestras experiencias. La ciencia, las matemáticas, los abandonos -de hijo, de amantes, de la propia vida- hacen que Trífero, sea el mayor desposeído en un mundo ya de por sí, acaparador de estulticias, transparencias demasiado oscuras y verdades a medias porque nadie estuvo interesado en conocer la única -¿única?- transparencia de este existir, adormecido por la falsedad del otro.

Es decir, todo lo anterior -epifanías, manera de narrar una vida, invención, ficciones de personajes… se resume en lo que todo novelista -creo- querría lograr en las últimas páginas de este libro -habiendo escrito, por supuesto, todo lo anterior del libro, no suerte o azar en quince o veinte páginas- lo que Loriga llega a ofrecer al lector: componer la única historia de Trífero, la vida y la muerte del personaje que, queramos o no, cada uno de nosotros somos.

De sindromecoleccionista.blogspot.com

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