Chaucer y Boccaccio: Los cuentos de Canterbury y el Decameron

Decameró, Botticelli (1487) De ca.wikipedia.org

Disfruté más del Decamerón que de los Cuentos de Canterbury, pero hay que leerlos ambos, cuando se pueda, con tranquilidad y dejándose llevar por el lenguaje: al ser una traducción, no podemos hacer más, si no dominamos el italiano o el inglés.

Y es que son libros difíciles, con una estructura e ideas que hoy cuesta entender al lector moderno: ya advierte la especialista en la edición de Cátedra, que algún cuento de Chaucer será arduo para un lector de hoy, y qué razón lleva: el final de los Cuentos es una demostración rigurosa de la sabiduría religiosa de la época, que Chaucer manejaba, como manejaba tantos temas y escribía divinamente sobre ellos. La pregunta sería: ¿está mal escrito? Y obviamente la respuesta es no: inacabado quizá.

De http://englishcomplit.unc.edu/                chaucer /zatta/wife .htm

Pecados, penitencias y remedios. Divisiones subdivididas de los mismos y las mismas. Es complejo de leer, pero imagino que en la época sería una maravilla poder leer o escuchar a alguien leyendo estas narraciones tan desmedidas algunas, tan irónicas otras, y algunas francamente desternillantes por la crítica que implica a algunos curas, frailes o religiosos. Algunos cuentos son memorables, así como las anécdotas de donde salen.

El mejor personaje es la Comadre de Bath: deslenguada, sincera, independiente… impresionante lo que consigue Chaucer (recuerdo la sabiduría posterior que Rojas le imprimirá al chispeante diálogo de la Celestina).

Además de haber cuentos interrumpidos por razones diferentes, prefiero la estructura del Decamerón, sus jornadas, sus divisiones de personajes, sus temas. Quizá lo cogí con otro enfoque, porque la ilusión que tenía con Chaucer se ha ido desvaneciendo un poco al ir terminando su lectura. Pero lo releeré, imagino.

Boccaccio es más rígido en su estructura, pero más ordenado al seleccionar el material, el ambiente y los personajes. Bueno, eso pienso, pero la verdad es que son diferentes: en Chaucer hay movimiento y en Boccaccio no. Unos peregrinan y otros, tras huir de la peste, se aposentan en una casa, con sus jardines, sus criados… El italiano y el inglés coinciden en algunos cuentos porque es de suponer que las fuentes serían las mismas, como por ejemplo, las 1001 noches (Pasolini toma las tres y ya sabemos qué sucede cinematográficamente cuando el director italiano aplica su óptica a tres historias como estas: la estética es maravillosa)

Recomiendo la lectura de los dos. Si el Decamerón es más un compendio de muchos temas tratados de diversa manera, lo que consigue Chaucer mediante los diálogos de sus personajes es elevar el tono de la conversación, respetar las diferencias, asignar una impronta a sus personajes que hará difícil que el lector los olvide.

Decamerón y Cuentos de Canterbury
La edición es de Cátedra, Letras Universales.
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