Juan J. León: tiempo y erotismo

Juan J. León: Espero la caída del pájaro más triste, Zumaya, Universidad de Granada, 1974.

Espero la caída del pájaro más triste de juan J. León
Espero la caída del pájaro más triste de juan J. León

Sigo manteniendo que, además de las más que respetables y melancólicas anécdotas personales sobre un escritor que cada uno podamos conservar en la memoria, el uso y disfrute de sus libros, esto es, su lectura, es lo que realmente puede activar la memoria a largo plazo para las generaciones venideras.

Conocí a Juan J. León a finales de los 90, a través del grupo de poetas formado por Enrique Morón, Fernando de Villena o Antonio Enrique entre otros muchos. Juan era irónico, divertido y lúcido. Y un gran poeta, como queda demostrado en este libro, donde los poemas van acompañados con una ilustraciones atractivas y hermosas de J. Aguilera.

Espero la caída del pájaro más triste
Espero la caída del pájaro más triste

1-El tiempo

Sigo interesado en Juan J. León y sus textos, porque la reflexión desde que llegamos a este mundo, sobre el paso de la vida y la llegada de la muerte (Espacio entre dos fechas, como ya dijera el poeta) es un tema recurrente en nuestro poeta. Pero no el tiempo como algo abstracto: al menos, en mi humilde opinión, podemos observar que lo que a León le interesaba era incrustar de alguna manera al hombre en una conjunción con la tierra, el mundo, la naturaleza, que a su vez, sufre el paso de los días, pudiendo hermanarse con la figura que cruza sus parameras, es decir, el hombre.

Es importante recordar la concepción de dolor que tenía César Vallejo (citado en uno de los poemas): a mí me recuerdan los poemas de Juan J. León, a esos textos producidos tras unas muy buenas lecturas del peruano y una mejor asimilación de sus contenidos, imágenes, metáforas. La potencia visual que tienen los poemas se puede ver en estos versos:

El hueco exacto donde yo me tiendo

tiene un dolor palpable,

el mismo que a la tierra le producen

roncas raíces,

rejoneras plantas de jaramago.

O también, en la arrebatada llamada que realiza en defensa bellísima de la imaginación:

Jamás me siento solitario donde

mi frente, potro sin domar, galopa

rompiendo espejos, destrozando mapas

                desconocidos.

2-El sonido.

Como gran poeta sabe que el sonido y la música han de estar presentes para que el lector u oyente, refuerce la lectura o la audición de los poemas con apoyos rítmicos que sirvan para que la memoria active ciertos recursos estilístico que todos llevamos dentro, s i no de manera lectora de poesía, al escuchar canciones (estribillos) o trabalenguas (soniquetes reiterativos). Uno de los recursos más atractivos es la aliteración, como por ejemplo:

Ramas distintas que no esperen quietas

en tristes trotes de tranquilos vientos

la huella oscura de los cuervos sino

                 pájaros leves,

…donde la “t” comienza con un simple camino que se complica en la trabazon de la “r” (“tr”) para de nuevo, en capicúa, relajarse con el sonido de esos vientos. Animo, a leerlo en voz alta, para oírnos y disfrutar de un efecto poético que a veces, por la rapidez de nuestras lecturas, obviamos, o no apreciamos en su totalidad: es un efecto pretendido, buscado por el poeta por supuesto, como la mayoría de lo que podemos encontrar en un escritor. Aunque algo de sorpresa (para el mismo escritor) puede existir, en el caso de Juan J. León, la sorpresa deriva del desarrollo del uso de esos efectos retóricos tan bien aprendidos por su lectura de clásicos -y otros poetas más modernos-: y resulta un uso natural, como si la lengua sola fluyese y no hubiera mano de orfebre detrás.

3-Erotismo.

León era un maestro en la poesía satírica y social (por social, me refiero a la preocupación por sus congéneres, por el que tiene al lado) pero además de la reflexión temporal que ya dijimos, y el uso de alguna herramienta retórica (tiene muchas, claro: pero solo nombré la reiteración de sonidos, la aliteración).

Y, ahora que pienso, voy a dejar aquí el mejor homenaje que se me ocurre a Juan J. Leó: 2 poemas que a mí me parecen grandes ejemplos de poesía erótica: qué mejor que los poemas del poeta y no mis palabras, para atraer al posible lector de Juan J. León.

Pensando en tu rincón húmedo y tibio

sacudo el remo de mi nave

alzado al aire de los sueños vivos.

Entre la tarde que dobló su dorso,

flautas y muslos de sirena

tocan mi frente para confundirte.

Recorro un agua de sabor azul,

persigo peces como pechos

hasta que salta de la mar la espuma.

El otro lo dejo en la propuesta de Antología de poemas que estoy poco a poco realizando.

Grande Juan J. León. En breve, Conciencia puesta en pie.

Espero la caída del pájaro más triste de Juan J. León con ilustraciones de J. Aguilera
Espero la caída del pájaro más triste de Juan J. León con ilustraciones de J. Aguilera
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