Juan José Castro: Deriva de las islas o el silencio de un peregrino

OLYMPUS DIGITAL CAMERAJuan José Castro Martín, Deriva de las islas, Diputación de Granada, 2007.

35 poemas bellamente estructurados, donde la lluvia, la palabra y su búsqueda, van componiendo un mosaico de silencio.

Qué apartado el coloquio, qué apartada la melancolía: resurgen ecos de monólogos, de temporales, de poesía.

Como el exilio y la luz, como el frío y el erotismo: como una gran pregunta que reclama respuesta mediante imágenes luciferinas porque el arcángel fue.

De la nocturnidad y el paisaje de la nada, a la reflexión más descarnada. Del desierto del alma –si alguna vez este yo lírico la tuvo- al “peregrino implacable del insomnio”, Castro Martín nos somete a una incesante búsqueda mediante procedimientos retóricos y métricos que dejan pasmado al lector expectante de sorpresas: la lectura de Deriva de las islas está sometida a la marcada perdición que el poeta imprime a su sujeto poético que, como bien sabemos todos, no ha de coincidir con el que cuenta lo vislumbrado.

¿Pero acaso sabemos quién cuenta? ¿Acaso sabe el que cuenta qué dice? La “confusión de fechas y penumbra” ¿no abate a todos los posmodernos que esperamos algo fácil, melificado y cotidiano? Huesos, voces, sombras y pájaros azules pueblan el libro: el agua puebla una parte. El líquido fluye como la misma palabra que en algunos momentos no transfiere lo dicho: salta valles, rompe esquemas aprehendidos, puebla inhabitadas comedias y ensombrece mitos:

La implacable aridez

de mis manos despierta

sombras en todo cuanto toco.

Ni Midas ni la noche, a pesar del tránsito tan magistralmente logrado por parte del autor en el Cuaderno nocturno, lograrán relajar esa pretendida tensión. El desorden, el caos más absolutamente confuso que llega de la boca se aposenta en los labios del poeta para introducir la idea central del poemario: pretericiones y preguntas retóricas urdirán el paisaje que nos muestra para recabar la información que el poético peregrino -¿Góngora, ángel rilkeiano… Holderlin, antes de Heidegger?- necesita para continuar una aventura que no será la suya hasta que la inmensidad del mar, el líquido por antonomasia, encuentre lo inerte: los robles que sonarán mañana de manera perfecta, hoy acompañan al camposanto:

El cementerio calla

aquello que los muertos sueñan, sordo

murmullo bajo el musgo y la nïeve.

Y de pronto, de la feroz duda, a la locura; al “delirio de mis manos” que posibilita la ansiedad de la dicha buscada; de pronto el caos cobra sentido y sin dejar de ser, comienza a organizarse en una suerte de “calles de sed” –buscando el líquido elemento- intentando evitar el brillo opaco u oscuro y contemplar el pájaro: el erotismo sobreviene como espuela plateada sobre el bello lomo animal que padece y no reniega de su condición:

Y se nos viene encima la bóveda del mundo

con la indolencia de lo inmenso.

Y sustantivos de una descomunal fuerza: designios, instinto, delirio (repetido), prodigio, dominio, grito, abismo. Qué curiosa rima interna: unámoslo a lo febril, la belleza y “al desnudo temblor de tu existencia”.

Tras el arduo trabajo, la recompensa: tras la espera, el reconocimiento. Una recompensa a medias, un reconocimiento de espejo. Una porción de la belleza apresada en manos de ceniza –negra sobre blanco, versos sobre el silencio- que se deshacen tras reconocer que el exilio es la patria del peregrino. La belleza consumada y nada consumida, extinta o desaparecida: viva muestra de la verdadera poesía, la que se pregunta estéticamente sobre su destino.

…el minucioso método de abrir

brechas en lo invisible. Cómo,

de qué apagón ha desertado y cuándo,

quiso ser qué luciérnaga en tránsito a qué sombra.

Llegó a mí como intrusa,

me voy como extranjero.

Deslumbrante final para un deslumbrante trabajador del verso. Su dicha, puesta en duda  durante este bellísimo tratado poético, es iluminación, aprendizaje para el resto de la caterva, pues nosotros –los otros- no llegamos a dilucidar como Juan José Castro Martín lo hace a lo largo de estos 35 poemas.

Qué importa que fuera premio de poesía: qué importa que fuera el Premio Villa de Peligros: qué importa si hace falta conocerlo, leerlo, disfrutarlo, debatirlo y discutirlo.

(Un poner: http://babellibros.com/libro/deriva-de-las-islas_L0350050026)

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